El síndrome del exdirector del Shin Bet

El año 2003, Ami Ayalon, Avraham Shalom, Yaakov Peri y Carmi Gillon, todos ellos exresponsables de los servicios de seguridad interna de Israel (el Shin Bet) concedieron una entrevista al diario Yedioth Ahronoth que generó un gran revuelo, ya que instaban a un acuerdo con los palestinos basado en los dos estados que incluía la retirada israelí de territorios ocupados. La consternación venía dada no tanto por el contenido de la propuesta (negociada a medias por Ayalon y Sari Nusseibeh), sino por el hecho de que venía avalada por cuatro exdirigentes del Shin Bet, el equivalente del Mossad de los territorios ocupados, la agencia de inteligencia sobre la cual se basa el despliegue de seguridad israelí entre los palestinos. Es decir, la última gente de la que cabría esperar un posicionamiento político y menos en esos términos.Los corresponsales españoles en Jerusalén bautizamos como síndrome del exdirector del Shin Beth a este mal que aquejó a Ayalon y sus colegas. O sea, el síndrome que afecta a líderes israelíes e internacionales implicados en el conflicto de Oriente Próximo que dicen y hacen unas cosas cuando ejercen su cargo y otras muy diferentes (y siempre más favorables y/o cercanas a los postulados palestinos) cuando lo abandonan.

Hay muchos casos registrados del síndrome. Los hay menos de lo que les ha ocurrido esta semana a Nicolas Sarkozy y Barack Obama: el síndrome del micrófono abierto antisionista. Todo el mundo tituló con la frase de Sarkozy (“Netanyahu es un mentiroso. No puedo soportarlo”). Sin embargo, de mucho mayor calado fue la frase de Obama (“Tú estás harto de él, pero yo tengo que tratar con él cada día”) porque indica un hartazgo que podríamos calificar de estructural con Netanyahu en particular y me atrevería a decir que con el conflicto en Oriente Próximo en general, que no ha hecho más que darle disgustos desde que llegó a la presidencia.

Obama y Netanyahu empezaron con muy mal pie desde el punto de vista de feeling personal; de hecho, desde el punto de vista israelí, Obama simplemente es  pro-palestino, y por mucho que el presidente estadounidense se haya esforzado por quitarse esa etiqueta hasta incluso pasarse de frenada (el discurso ante la Asamblea General de la ONU, por ejemplo) siempre será sospechoso de ser un Jimmy Carter en potencia (por cierto, otro afectado por el síndrome del exdirector del Shin Bet). Esta indiscreción con Sarkozy, a ojos del lobi israelí es la prueba de que Obama no es un amigo de corazón Israel, y sin duda en este año que queda hasta las elecciones se lo recordarán a menudo. Pero esta indiscreción también indica que al parecer hay dos Obamas en lo que a este conflicto se refiere: el que piensa por sí mismo y el que actúa como presidente de EEUU.

Siempre he opinado que para ver al auténtico Obama respecto a Oriente Próximo habría que esperar a una segunda legislatura. Tras el episodio del micrófono, sigo pensándolo después de una racha en que me lo había puesto muy difícil. Aunque quién sabe, quizás soy un ingenuo y en realidad habrá que esperar a que el expresidente Obama, ya fuera de la Casa Blanca, se convierta en miembro de pleno derecho del club de los exdirectores del Shin Bet. Justo cuando ya no sirva para nada.

PD: Porque la otra posibilidad, que quien esté harto no sea Obama como persona sino el presidente de EEUU como líder político, es impensable, ¿no?

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5 pensamientos en “El síndrome del exdirector del Shin Bet

  1. Este síndrome lo padecemos todos, y se podría definir como corrección política (o sin eufemismos, hipocresía). O acaso opinas en la vida real lo que publicas en tu diario (ojo, no digo es este blog, donde tienes mucha mas libertad)?. Lo mismo le pasa a los políticos, por desgracia, aunque sus efectos sean más dañinos.

  2. Que lo políticamente correcto sea, en este caso, dar un apoyo ciego al ocupante y dejar de lado al ocupado da mucho que pensar. Por qué es lo políticamente correcto apoyar de palabra y de hecho, sobre todo de hecho, a Israel es una de las claves del conflicto. La respuesta no es sólo la mala conciencia por la segunda guerra mundial.

  3. Por cierto, tweet de Mitt Romney: Overheard conversation at G-20 another sign of Obama’s low regard for Israel and its leader…I will stand by our allies, not tear them down

  4. Pingback: Tanto monta Romney que Obama | Décima Avenida 2.0

  5. Pingback: Astenia primaveral | Décima Avenida 2.0

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