Guantánamo: diez años como símbolo

Primer aniversario: el 11 de enero del 2002, la administración Bush trasladó los primeros 20 prisioneros al centro de dentención de la base de Guantánamo. Segundo aniversario: el 22 de enero del 2009, apenas dos días después de haber jurado el cargo de presidente de EEUU, Barack Obama firmó tres decretos. Uno de ellos estipulaba el cierre de Guantánamo en un año. Un hecho: Guantánamo cumple 10 años abierta, con 172 detenidos, 20 de ellos considerados de alta seguridad, y a pesar de que la administración Obama sigue diciendo que su idea es cerrar la cárcel, de facto lo que ha hecho es institucionalizar su existencia.

Guantánamo como símbolo de las esperanzas rotas, del cambio incumplido. De manera inequívoca, durante su gloriosa campaña electoral, Obama prometió el cierre del penal en la base cubana. Que el decreto que ordenaba su cierre (y prohibía la tortura a los detenidos y las cárceles secretas dela CIA) fuera el primero que firmó como presidente le dio solemnidad a la decisión. En mi crónica del día, escribí: “Para los que no sean liberados, las opciones son más confusas. Lo ideal para la Administración de Obama es que sean juzgados en el sistema penal o de justicia militar de EEUU, pero la forma con la que han sido tratados desde un punto de vista legal puede dificultar este proceso. La otra opción es crear unos tribunales especiales, civiles o militares. En el proceso de cerrar la cárcel,la Administraciónde Obama se encuentra con el problema logístico de dónde enviar a los presos que no sean liberados o transferidos a un tercer país. Es más que previsible que no haya muchas ciudades de EEUU dispuestas a tener en una instalación propia a estos presos”. En esa crónica también jugué (y me equivoqué) a pitoniso: “Lo que está claro es que Guantánamo, como instalación, tiene los días contados”.

No, no tenía los días contados por el problema que ya se intuía entonces: como advirtió de forma oficial una comisión del Departamento de Justicia, gran parte de los detenidos en la base no podían ser juzgados en el sistema legal estadounidense porque la forma con la que fueron detenidos y con la que se recopilaron las pruebas en su contra fue tan ilegal (esas cárceles e interrogatorios dela CIA) que cualquier abogado, por torpe que fuera, lograría su liberación en cinco minutos en cualquier corte de justicia. Por otro lado, los servicios de espionaje sostienen que esos presos son peligrosos para la seguridad nacional y que no pueden ser liberados. Ni contigo ni sin ti, los prisioneros, EEUU y Obama están atrapados en Guantánamo. Una conclusión a la que, antes que la administración Obama, ya había llegado la administración Bush.

Así que, poco a poco, comisión a comisión, resolución de expertos legales tras resolución de expertos legales, incluyendo una ley del Congreso impulsada y ganada por los republicanos y no vetada por Obama, Guantánamo no sólo ha sobrevivido al año de gracia que le había dado el presidente, sino que se ha erigido como una realidad que durará mucho tiempo. Fue un símbolo de lo que fue la presidencia de George Bush, y  ahora es un símbolo de lo que ha sido por el momento la presidencia de Obama.

Símbolo de Obama porque como casi todos fue un problema heredado que no ha sabido solucionar; porque fue un problema que desde fuera dela CasaBlancaparecía una cosa y, una vez dentro, en realidad fue otra; porque es una promesa rota; porque demuestra la incapacidad de Obama para salvar según qué tipo de obstáculos y cómo el presidente siempre está dispuesto a ceder en sus posiciones para hallar una solución que en realidad es un mal menor insatisfactorio y que no casa nada bien con los principios que él mismo estableció. Es en realidad la historia de su presidencia: desde Guantánamo a Wall Street, desde la reforma sanitaria a Afganistán, desde la desnuclearización del mundo a la mano tendida al mundo árabe, de la esperanza al cambio pasando por “vamos a cambiar la forma en que se trabaja en Washington”.

El 20 de enero del 2009 Obama se encerró en Guantánamo y de ahí aún no ha salido.

@jcbayle

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