El futuro ya está aquí

Hay básicamente tres formas de ver el contencioso que se presume (aún no oficializado) por la intención del Gobierno argentino de expropiar gran parte de la participación de la multinacional Repsol en la petrolífera YPF. Una es una viñeta publicada en Página 12 que ilustra el post (gracias, Sandra), resumida en una postura de petronacionalismo: los recursos naturales de un país pertenecen a ese país, una apuesta por la “soberanía energética” después de haber hecho ondear la bandera de la “soberanía territorial” de las Malvinas. La otra forma de verlo es hablar de petropopulismo boliviariano en Argentina, que un país serio no promueve la inseguridad jurídica de las empresas extranjeras radicadas en su suelo, no vulnera el derecho internacional, no le hace esto a sus socios. Hay, decía, una tercera opción: lo que le faltaba a España, justo ahora la Kichner sale con esto. Y surge el nacionalismo a la inversa: atacar Repsol es atacar a España, por principios pero también por intereses en una hora de máxima necesidad como la actual, en la que si hay algo que funciona en la economía española son las exportaciones y las multinacionales con intereses en el extranjero. Sigue leyendo

Anuncios

El telesketch no basta

Ha llegado el momento para Mitt Romney de usar el telesketch, apretar el botón del reset y empezar de nuevo. Pido disculpas por lo fácil del inicio del post, pero es que el ¿patinazo? del gurú del que ya sabemos que será el candidato republicano a batirse con Barack Obama lo pone a huevo. Se han acabado las primarias, empiezan las presidenciales, se acabaron las eliminatorias, empieza el torneo de verdad. Señoras y señores, a su centroderecha, Barack Obama; a su extrema derecha, Mitt Romney. Sigue leyendo

El miedo tras la histeria

Editorializa el diario Haaretz sobre la repercusión que ha tenido en Israel el ya famoso poema de Günter Grass, y la califica de “histérica”. Hombre, histérica, lo que se dice histérica, sí ha sido la reacción ([el poema es la expresión] “del egoísmo de los así llamados intelectuales occidentales, capaces de sacrificar al pueblo judío en el altar de los locos antisemitas por segunda vez, con tal de vender unos cuantos libros más o logar reconocimiento”, dijo el ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, ese demócrata, ese intelecto) pero, sobre todo, lo que ha sido es significativa de una de las peores pesadillas israelíes: el ostracismo internacional. Sigue leyendo

“No echas de menos el arma hasta que algo malo ocurre”

“No echas de menos el arma hasta que algo malo ocurre”, me dijo en abril del 2007 uno de los propietarios de la armería Roanoke Firearms (Virgina, EEUU) en la que Cho Seung-hui compró la Glock 19 con la que mató a 32 personas en un tiroteo en el campus de la universidad de Virgina Tech. “Estas desgracias ocurren siempre en los sitios donde está prohibido llevar armas”, añadió. Sigue leyendo