Obama y el simbolismo

Para contextualizar un poco lo que implica que un presidente de EEUU diga que está a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo: el anterior presidente demócrata, Bill Clinton, firmó en 1996 la Defense of Marriage Act, que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Esta es la base legal sobre la que desde entonces han legislado los estados, una treintena de los cuales prohíben explícitamente el matrimonio homosexual. Así que lo que ha hecho Barack Obama no es histórico (promover una ley lo habría sido), pero sí enormemente simbólico, el terreno en el que sin duda el presidente estadounidense se siente más cómodo.

Como no podía ser de otra forma, la prensa estadounidense va llena de análisis en clave electoral del anuncio. Resumiendo: Obama decía en el 2008 que el matrimonio es entre un hombre y una mujer y que apoyaba las uniones civiles que diesen a las parejas homosexuales prácticamente los mismos derechos que a los matrimonios heterosexuales. En el 2010, Obama adelantó que su pensamiento al respecto estaba evolucionando, y esta semana ha dicho que está a favor. ¿Por qué ahora? Pues, se aventura, porque Joe Biden metió la pata y dio apoyo público en la tele a los matrimonios antes que él (lo cual dejaba a Obama en mal lugar), porque las encuestas indican que cada vez más gente en EEUU está a favor, porque en un acto típico de Obama esperar a que el carro se ponga delante para hacer ver que es él quien lo arrastra… Probablemente haya mucho de cierto en estas hipótesis. También en las contrarias: que es un gesto valiente pero muy arriesgado ya que, cuando hablamos de estos asuntos de valores tradicionales familiares, los progresistas siempre tienen las de perder. O lo opuesto: los vientos de la historia soplan a su favor, y a ver qué hará ahora Mitt Romney, ¿pasarse seis meses granjeándose la antipatía de los gays que también son, en muchos casos, conservadores? Y, sobre todo, son extraordinarios donantes para campañas electorales…

Démosle a Obama el beneficio de la credulidad y aceptemos que su reflexión íntima sobre este asunto ha acabado justo ahora con esta conclusión. A cambio, que él nos dé a nosotros el beneficio de la incredulidad, de no creernos que un político de raza como él diga abiertamente a qué conclusiones ha llegado sobre un tema como este sin tener en cuenta el tempo político, a seis meses de las elecciones. Planteado así, Obama marca con este anuncio aún más la batalla ideológica de las elecciones. Señoras y señores, a su centroderecha, Barack Obama; a su extrema derecha, Mitt Romney. Esta es, decíamos en otro post, la forma con la que la Casa Blanca quiere plantear la campaña.

La causa homosexual en EEUU ha llegado a un punto de madurez social que difícilmente puede ser mancillada en el discurso público. No me malinterpretéis: hay mucha gente en contra en tanto en cuanto EEUU es un país conservador, Carolina del Norte lo ha recordado esta misma semana. Pero hace tiempo que el discurso público acepta los derechos de los homosexuales, hace tiempo que la pregunta no es si habrá reconocimiento si no cuándo. Y para el detalle de los libros de historia, quién se colgará la medalla. Obama no arriesga, no impulsa una ley, no le pide al Congreso que lo haga, Obama dice que está a favor. Suficiente para no quemarse, suficiente para que esos que se consideran centristas moderados se miren al espejo y se horroricen cuando escuchen lo que dirán por esa boquita los voceros del movimiento conservador contra este presidente negro que apoya los derechos de los homosexuales. Suficiente para quedarse con el simbolismo de sus palabras sin necesidad de bajar a la arena y luchar para que se conviertan en realidad.

Y suficiente para que la campaña electoral siga girando alrededor de la narrativa del enfrentamiento entre el moderado y razonable Obama y el ultramontano Romney.

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3 pensamientos en “Obama y el simbolismo

  1. My dear Joan,
    Es histórico porque ningún otro presidente lo había dicho mientras ocupaba el Despacho Oval, y eso le entrega un lugar en la historia, aunque no sea el que le daría impulsar, como bien dices, una ley. Cierto que ya había dicho al Departamento de Justicia que dejara de defender en los tribunales la DOMA. E innegable que la cosa atufa a electoralismo (¿qué ha hecho Obama en los últimos meses que no lo haga, especialmente desde que tiene el Congreso bloqueado desde las elecciones de noviembre del 2010?). Ahora bien, si es reelegido, y poniendo que los demócratas no pierdan el Senado, que es una posibilidad, ¿con qué cara no transforma esa opinión “personal” en acción legislativa? Ahora olvidémoslo, pero si gana y mantiene alguna opción de hacer algo en el Congreso el 7 de noviembre más de uno empezará a reclamarle.
    Besos

  2. Un placer tenerte por esta tu casa, Idoya. Correcto, será histórico cuando en su segundo mandato impulse la ley, ahora lo que ha dicho es muy importante, prometedor y esperanzador (casi me sale una definición del propio Obama… hace cuatro años). Como siempre, todas las esperanzas en Obama depositadas en su segundo mandato, se le acumula el trabajo… empiezo a pensar que esa es la auténtica estrategia electoral: “the best is yet to come, believe me, a promise you can believe in”. A lo mejor también cierra Guantánamo (un decreto presidencial, no una promesa o una reflexión personal) en el segundo mandato

    • Como el primero, pero igual peor… Aparte de que tiene que llegar a un segundo, lo de mantener el Senado pinta complicado… Y sin el Congreso… Ahí está una de las claves de Guantánamo, como bien sabes. Un gusto leerte.

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