Tanto monta Romney que Obama

Empecemos, con perdón, por el tópico, ese que dice que los ciudadanos del resto del mundo deberíamos votar en las elecciones de EEUU porque, al fin y al cabo, nos afectan a todos. Si esto fuera así, no hay duda de quién ganaría, Barack Obama, el favorito de todo el mundo menos de dos países: Pakistán, entre otras cosas porque a nadie le gusta que le bombardeen con drones, e Israel porque… bueno, porque es Israel.

Sí, a todo el mundo le gusta Barack Obama excepto a la mayoría de paquistaníes, israelíes y más o menos la mitad de estadounidenses. Aunque gustaba mucho más hace cuatro años, cuando le cantaban canciones raï en África, le componían reggaes en Jamaica y decenas de miles de personas le aplaudían en un mitin en Berlín. Cuatro años después, bueno, mola, pero no tanto. ¿Por qué? Bueno, recordemos que lo que empezó con el discurso en la universidad de El Cairo y el anuncio de la retirada de Irak ha acabado con el triple de tropas en Afganistán, el quíntuple de bombardeos con drones, la presencia de tropas de EEUU en seis conflictos internacionales (Irak, Afganistán, Pakistán, Libia, Yemen y Uganda), el abandono de cualquier pretensión de ser un mediador entre palestinos e israelíes, la titubeante reacción ante la Primavera Árabe, siempre a remolque de los acontecimientos… Obama no ha tenido política digna de tal nombre hacia el resto de América, no ha ayudado tanto como México quisiera a la guerra que su vecino mantiene contra el narcotráfico, no ha impulsado más allá de las buenas palabras la desnuclearización, no ha cambiado el sistema especulativo financiero mundial que nos ha llevado a la crisis (ni lo ha intentado) y, excepto en los casos en los que no ha tenido más remedio porque la realidad obliga, no ha apostado por un mundo multilateral, sino que el unilateralismo sigue siendo la forma de actuar de EEUU. La gran victoria en política exterior de Obama, la captura y muerte de Osama bin Laden, a efectos prácticos es política interior.

De este escaso currículum en política exterior se derivan dos consecuencias: la popularidad de Obama fuera de EEUU en el mundo ha caído, al igual que el interés por las elecciones estadounidenses. Aun así, siguiendo con el tópico en lo que a la política estadounidense vista desde fuera se refiere, para el resto del mundo mejor el demócrata que el republicano. Pese a todo, mejor Obama que Mitt Romney.

Yo creo que para el resto del mundo es indiferente el uno que el otro.

Preguntados en un debate presidencial sobre cuál debe ser el papel de EEUU en el mundo, las posturas de ambos candidatos fue casi idéntica. Del debate dedicado a la política exterior, sólo puede destacarse la gracia de los caballos y las bayonetas. Pongamos sobre la mesa los temas de política exterior que probablemente serán los más importantes para el próximo inquilino de la Casa Blanca: la crisis económica, sobre todo en la zona euro; el papel de EEUU en la Primavera Árabe, a corto plazo, ya, Siria; el programa nuclear de Irán; la relación de EEUU con Pakistán y, por tanto, Afganistán; Israel y Palestina; la lucha contra el terrorismo islamista.

¿En algunos de estos temas actuarán de forma diferente Romney y Obama? No creo. Los dos candidatos presentan a los estadounidenses dos formas de entender su país, dos proyectos diferentes. Al resto del mundo, les ofrecen lo mismo. No podía ser de otra forma: los intereses de EEUU en el mundo son demasiado grandes como para actuar de otra forma. Hasta aquí todos lo entendemos. El problema es que Obama había prometido algo diferente, y mucha gente le creyó porque, intelectualmente, es un tipo capaz de ello.

Howard Zinn, en su ‘A People’s History Of The United States’, sostiene que el sistema de ‘checks and balances’ estadounidense es la mejor forma que tiene la clase dominante de impedir auténticos y profundos cambios sociales, políticos y económicos. Con un poder que hace de contrapeso del otro hasta construir un engranaje equilibrado, los cambios radicales son imposibles, la política (Washington, ese ente) avanza siempre uno o dos o tres pasos por detrás de la realidad de la calle.

Si eso es cierto en términos de política interior, aún lo es más en política exterior, materia en la que no existen las revoluciones ni los bandazos. Unos ejemplos: No fueron un bandazo George Bush y su cohorte de neocones sino una evolución de unas doctrinas y unas prácticas que previamente ya existían y que, en algunos casos, ya se estaban llevando a cabo. La retirada de Irak de Obama es una evolución de la política diseñada por la propia administración Bush (con David Petraeus) al final de su mandato.

No, no creo que para el resto del mundo haya demasiada diferencia entre Romney y Obama.

A no ser… A no ser que nos creamos que otro Obama es posible, que los mimbres existen. A no ser que creamos que un hombre de su ambición se dará cuenta de que la historia le espera, de que si estos cuatro años pasan a la historia serán como un ejemplo de compromiso a base de rebajar expectativas, de sacrificar su propio discurso cuando no directamente traicionarlo, de dedicarse a hacer ‘politics’ y olvidarse de que a los libros de historia se entra por la puerta grande con ‘policy’. Cuatro años encerrado en su propio Guantánamo, ese símbolo.

Un Obama en su segundo mandato, instalado por encima de las servidumbres de la política, instalado cara a cara ante la historia, tal vez, sólo tal vez, podría ser otra cosa. No es que se espere de él un bandazo o una revolución, sino un cambio de discurso, preparar el terreno para que en algunos ámbitos pueda darse una política diferente.

Hubo un tiempo en que pensé que sí sería posible, pero ahora ya no creo que eso vaya a suceder. Así que me sumo a los que afirman que al resto del mundo tanto nos da que el próximo presidente de EEUU sea Obama o Romney.

Eso sí, creo que Obama será un gran expresidente de EEUU cuando le llegue el momento, un caso cósmico de síndrome de exdirector del Shin Bet.

Anuncios

3 pensamientos en “Tanto monta Romney que Obama

  1. Pingback: La manta corta del Partido Republicano | Décima Avenida 2.0

  2. Pingback: Astenia primaveral | Décima Avenida 2.0

  3. Pingback: Obama nos rompe el corazón | Décima Avenida 2.0

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s