La manta corta del Partido Republicano

Hay mucho que decir y mucho que analizar del resultado de las elecciones de Estados Unidos. Hay una gran pregunta, claro: ¿hasta qué punto podemos confiar, de nuevo, en Barack Obama? Es decir, hasta qué punto podrá hacer en el segundo mandato lo que no ha hecho en el primero. Para responder a esta pregunta hay que contestar a una previa: ¿por qué este primer mandato ha sido tan decepcionante? Los obamistas acérrimos dicen que ha sido culpa del Partido Republicano y de Washington, ese ente. Los moderados dicen que el estilo presidencial de Obama de no arriesgar capital político ha contribuido mucho al bloqueo, que el gran hombre nos salió calculador y hasta timorato. Los antiobamistas… bueno, esos dicen que es comunista, así que mejor cambiamos de tema.

Esa es la pregunta principal, pero análisis los hay de todos los colores y desde todos los prismas en la prensa americana y la mundial. De todos los posibles enfoques yo prefiero quedarme con un dato: la victoria de Obama se ha sustentado en el voto de los jóvenes, las mujeres, los negros y los latinos. Lo dicen los datos y lo admite gente como Karl Rove: “If we’re going to win in the future, Republicans need to do better among Latinos, and they need to do better among women — particularly single women,”

Mitt Romney ha perdido por muchas razones, por errores propios y por aciertos de la campaña de Obama, pero estas elecciones dejan un dato claro: ya es muy difícil, si no imposible, llegar a la Casa Blanca siendo el partido de los blancos. Y no de todos los blancos, sino de aquellos que o bien son la base populista del Tea Party o bien la élite de las élites, el ya famoso 1%  en cuya declaración de renta tanto ha pensado Romney.

Esa es la encrucijada en que se encuentra el Partido Republicano, el péndulo roto de la política americana, la irracionalidad del movimiento conservador. Romney ha sido, a su manera, víctima de ella. Es cierto que este neoconservadurismo funciona en las legislativas, pero para la presidencia no basta. Ser candidato republicano es ahora ponerse una manta corta: si te tapas los pies, te descubres la cabeza, o viceversa. Si contentas a la base conservadora, asustas a medio país que ha votado a Obama, en muchos casos, con la pinza en la nariz y sólo por no ver a esa gente del Tea Party en la Casa Blanca. Si contentas a los moderados, tu base no se moviliza. John McCain no logró el apoyo ni de unos ni de otros. Romney lo ha hecho mejor, pero no ha bastado.

El problema es que si latinos, negros, mujeres y jóvenes consideran que un partido amenaza su bienestar, su vida cotidiana y sus derechos, ese partido hoy, en el siglo XXI, no llegará a la presidencia. Esa es la reflexión que deben hacer los conservadores.

 @jcbayle

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2 pensamientos en “La manta corta del Partido Republicano

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