Más allá de Gaza (II)

Argumenta Amira Hass en este artículo que Hamas ha salido reforzada de la Operación Pilar de Defensa y, claro, no le voy a llevar la contraria a Amira Hass. Es indudable, se mire por donde se mire, que Hamas forma parte de la lista de vencedores de estos días de violencia. También el nuevo Egipto presidido por Mohamed Mursi ha ganado al ser el mediador clave del alto el fuego, así que es inevitable que Hamas también se beneficie de ello en forma de reconocimiento internacional, un proceso que ya estaba en marcha (Qatar, Turquía) y que muy probablemente se acelerará.

¿Israel? Tácticamente, desde un punto de vista cortoplacista, Binyamin Netanyahu ha ganado. Electoralmente ha reforzado su imagen de hombre duro y ha vuelto a recordar a sus ciudadanos, por si fuera necesario, que el peligro palestino les acecha a todas horas y en todo momento (162 palestinos muertos por 5 israelíes). El primer ministro israelí también ha logrado que Barack Obama exprese aún más claro su apoyo sin fisuras a cualquier cosa que haga Israel. Estratégicamente, a medio y largo plazo, Bibi continúa levantando su Muro de Hierro, y sale vencedor en su política de hacer aún más inviable si cabe la solución de los dos Estados.

¿Perdedores? Mahmud Abbás, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como institución y Al Fatah como partido. Irrelevante es un concepto muy generoso para referirse a Abbás. “Abú Mazen no osa denunciar ante Rice la ofensiva israelí en Gaza, que ha causado ya 121 muertos”, titulé una pieza en el 2006. Lo mismo podríamos haber titulado hoy, cambiando a Condoleza Rice por Hillary Clinton. Pasmarote fotografiado junto a líderes mundiales que van a visitarlo a Ramala como parte de un ritual gastado, obsoleto y manchado de sangre, Abu Mazen se limitó a despachar a Nabil Shaat (¡Nabil Shaat!) a Gaza como toda muestra de solidaridad con los palestinos que sufrían los bombardeos. Su papel en negociar la tregua ha sido inexistente; su peso en la política palestina también lo es, y si este alcalde de Ramala controla Cisjordania no es más que por los desmanes y la represión de sus fuerzas de seguridad financiadas por Occidente.

Lo cual son al mismo tiempo malas y buenas noticias para la población palestina. Buenas porque el declive de Abbás lleva aparejado el de la ANP como institución, y eso, a pesar de que a muchos les da vértigo, no es una hecatombe ni mucho menos. La ANP, hija de Oslo, traje hecho a medida de Yasir Arafat para convertirlo de terrorrista en estadista, gran chivo expiatorio de Israel, ha cumplido su papel en la historia (bueno o malo es otro tema). Materialmente, Israel destruyó la ANP en el 2002; espiritual y políticamente, murió en París con Arafat. Lo que vino después es un no-muerto, un zombi al que nadie ha tenido la cortesía de rematar y que lastra cualquier avance político de los palestinos (“Everything we see today in Israel/Palestine is a result of the inability to put the Oslo zombie out of its misery”). Finiquitada la ANP, Israel se enfrentaría a la realidad de tener que gestionar sin intermediarios ni mamporreros exexiliados en Túnez la vida diaria de millones de personas en los territorios ocupados y, por tanto, la contradicción entre la escuela de pensamiento sionista de Ariel Sharon y la de Netanyahu-Yabotinsky se agravaría.

La mala noticia es dejar en manos de Hamas la representatividad de la causa palestina. Malas noticias por varios motivos: porque el ideario político del movimiento islamista no es democrático; porque el islamismo en la sociedad palestina era hasta no hace tanto un cuerpo extraño; porque su política social, moral, etcétera sólo puede imponerse en última instancia por la represión; porque en su ascenso al poder ha sido clave a partes iguales Israel, Al Fatah, la ANP y sus métodos mafiosos. Hamas no es y un puede ser buenas noticias para los palestinos, y estos lo saben. Aun así, se abrazan a su bandera verde (no la palestina) porque es el último clavo ardiente que les queda.

A quien no haya pasado tiempo en los territorios ocupados le cuesta creerlo, pero la sociedad palestina es muy madura políticamente, suele entender bien lo que sucede. Pocas veces he visto muestras genuinas de alegría política desde el inicio de la Intifada, ni siquiera el día en que se fueron los colonos de Gaza. Entonces hubo alegría, pero también recelo y suspicacias (“¿cuál es el truco de Sharon?”) que acabaron cumpliéndose. Desde la distancia, y a juzgar por las reacciones de amigos de Gaza en las redes sociales, la explosión de alegría en la franja del miércoles por la noche al implantarse el alto el fuego fue real. 162 muertos después, Gaza cree que Hamas le ganó este pulso a Israel.

Sin humor negro. Sin chistes. Sinceramente.

Más que nunca, sobrevivir es resistir. Y vencer.

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4 pensamientos en “Más allá de Gaza (II)

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