Obama debe decidir qué quiere ser de mayor

Las lágrimas están bien. Y más si uno es presidente de Estados Unidos: hay que dar imagen de empatía. Las lágrimas, hay que admitirlo, aún están mejor si son sinceras, como es el caso de las que derramó Barack Obama al expresar sus condolencias a las familias de las víctimas del atroz tiroteo de Connecticut. Lloraba el presidente de Estados Unidos pero también el padre de dos niñas. Pero hay una cosa mejor que las lágrimas: intentar hacer todo lo que está en tu mano para que no vuelvan a derramarse. Sigue leyendo

Se va Lieberman para quedarse

Se va Avigdor Lieberman, tal vez el más improbable ministro de Exteriores de la historia de Israel, y eso de por sí ya es una buena noticia, ya que la marcha de un político al que muchos de sus compatriotas consideran racista (recordad que estamos hablando de Israel) siempre es un ejercicio higiénico. De todas formas, Lieberman no se va ni por sus ideas, ni por su oratoria ni por su labor política al frente de Yisrael Beiteinu, sino como tantos y tantos dirigentes de alto rango israelí por un caso de corrupción. Sigue leyendo