Cuando el pato grazna en lontananza

Artículo publicado en la edición impresa de El Periódico el 10 de agosto del 2013

Bien hará Barack Obama, en esa hermosa isla que se llama Martha’s Vineyard donde veraneará, en recuperar fuerzas. Lo necesita, primero, porque el camino tras su reelección ha sido empinado y espinoso (Bengasi, Edward Snowden, los escándalos del IRS y de las escuchas de la NSA, esa economía anémica que no acaba de alcanzar la robustez deseada). Segundo, porque en otoño le aguarda una (otra) batalla campal con los republicanos en el Congreso (la reforma migratoria, otra vez la negociación del límite de deuda y la financiación del Gobierno federal, la aplicación de su reforma sanitaria…) y una campaña electoral que debe llevar a las elecciones legislativas de noviembre del 2014. Sí, parece que fue ayer, pero en lontananza ya grazna el pato cojo. Así de cruel es la política en EEUU, pero Obama ya lo sabe: su figura creció a la sombra de los años de lame duck de George Bush. Sigue leyendo

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El Barça y la paz (II)

Es  verdad, a israelíes y palestinos les apasiona el fútbol. Y, claro, si a uno le gusta el fútbol, y no habita en la caverna, los últimos años se habrá aficionado al Barça. Cómo no hacerlo. Así que podemos afirmar que es un hecho cierto que a palestinos e israelíes les gusta el fútbol y que a muchos de ellos les gusta el Barça.

A partir de este hecho, nacen frases del tipo “si hay algo que tienen en común palestinos e israelíes es…”. En este caso, “si hay algo que tienen en común palestinos e israelíes es el fútbol”. O, como ha dicho el presidente del Barça, Sandro Rosell, “Si algo tienen en común israelís y palestinos es que son del Barça”. Es mentira, claro. De entrada, porque la popularidad del baloncesto entres los israelíes es altísima y allí, en la cancha, el Barça como club no es un amigo, sino un rival del Maccabi de Tel-Aviv. Sigue leyendo