«Señoras y señores, lo tenemos»

Artículo publicado en El Periódico el 15 de diciembre del 2013

En el taxi, a toda la velocidad posible por la maltrecha autopista 8 que unía Diwaniya con Bagdad, esquivando los baches, nos imaginábamos la cara que debía de haber puesto Federico Trillo. La prensa española, aquella mañana de aquel 14 de diciembre del 2003, había madrugado mucho. Trillo tenía previsto llegar a la base de la Brigada Plus Ultra en Diwaniya, el cuartel de las tropas españolas desplegadas en Irak. Al día siguiente, el ministro de Defensa iba a presidir la ceremonia de traspaso del mando de la brigada. Lo hizo, pero casi sin periodistas. Al poco de llegar el grueso de la prensa a la base, tras varias horas de viaje desde Bagdad, empezó a circular el rumor. «Que dicen que han pillado a Sadam». Cara de póquer entre los militares españoles. Cara de incredulidad entre los periodistas. No era la primera vez que se oían rumores de este tipo.«Que me dicen de la redacción que Bremer va a dar una rueda de prensa». Paul Bremer, administrador de EEUU en Irak, virrey de Bagdad. Desde la base, se oían disparos procedentes de la chií Diwaniya. Kalashnikov al aire. Tiros de júbilo. Aires de fiesta. Alguien puso una tele. «Señoras y señores, lo tenemos», vimos decir a Bremer. Los periodistas americanos aplaudieron. Algunos reporteros iraquís lloraron. Los corresponsales españoles que estábamos en Diwaniya salimos pitando en busca del primer coche dispuesto a llevarnos a Bagdad. Desolados, solo se quedaron a esperar a Trillo aquellos que tenían compañeros en Bagdad o los que trabajaban para medios públicos. Una putada, con perdón. «No me puedo creer que estuviera escondido en su jodida ciudad natal», gritó en un control de la autopista, también mal hablado, Pfeier, un soldado estadounidense al que dimos la noticia, la gran noticia en Irak desde el inicio de la guerra: las tropas de EEUU habían detenido a Sadam Husein en Al Daur, una aldea cercana a Tikrit, la ciudad natal del déspota. Sí, su jodida ciudad natal. Sigue leyendo