Propaganda y periodismo

Corre por internet un documento redactado por Frank Luntz (un estratega político del Partido Republicano de Estados Unidos) en el 2009 en el que se detalla cómo debe dirigirse Israel a las opiniones públicas de Estados Unidos y Europa. Si lo leéis encontraréis cosas que os sonarán de estos días. Por ejemplo, los discursos que empiezan hablando de que Israel siempre ha querido la paz, los discursos que empiezan mostrando empatía hacia las víctimas civiles palestinas, los discursos que instan a no mostrar sólo el sufrimiento de una parte sino el de las dos partes, sin fijarnos en los números. Es, para entendernos, un manual de la propaganda israelí, una poderosa maquinaria a la que Israel dedica muchos esfuerzos y recursos. Sigue leyendo

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Equidistantes: una clasificación

Para ser justos, lo más normal es que un israelí sea pro-israelí. Lo digo porque no debería resultarnos tan extraño que periodistas israelís que trabajan o colaboran en medios españoles publiquen lo que publican. Eso sí, llama la atención que estos medios de comunicación mantengan una exquisita y fatal equidistancia basada en ideas, por ejemplo, como la que esto de palestinos e israelíes es una cosa muy complicada en la que ambos pueblos mantienen un pulso por la misma tierra con idénticos derechos y entreguen la posibilidad de informar de ello a un periodista que pertenece, por usar su propia línea editorial, a uno de los bandos en litigio. Otro elemento de debate, por supuesto, es que no nos inmutamos al ver crónicas sobre lo que sucede en Gaza firmadas por un periodista israelí en Tel-Aviv y, sin embargo, nos resultaría totalmente impensable e inconcebible, por eso de la sacrosanta imparcialidad, ver en cualquier medio español ‘mainstream’ crónicas sobre lo que ocurre en Gaza firmadas, digamos, por Mohamed Abu Said desde Ramala. Sigue leyendo

Cifras y listas

Buscando cifras para un tema que estoy preparando: veo que desde que Binyamin Netanyahu fue elegido primer ministro por segunda vez en el año 2009 (después de la operación Plomo Fundido en Gaza) hasta el inicio de la actual operación militar  han muerto a manos de las fuerzas de seguridad y del Ejército israelíes en los territorios ocupados 571 palestinos, 84 de ellos niños. Más de un centenar de estas muertes corresponden a la operación militar en Gaza del 2012. El número de israelíes muertos es de 28, 21 de ellos civiles y 7 militares, incluidos los tres colonos de Hebrón. A esto hay que sumarle, por supuesto, las cifras de lo de Gaza ahora, que arrojan de entrada una conclusión: que en unos días Israel ha matado a más palestinos que en cinco años. También hay otra: que la ocupación israelí mata día a día con un goteo imparable sin que haya el más mínimo revuelo mediático y político. Son esos 571 palestinos muertos, entre otras cifras, lo que explica los muertos de estos días en Gaza. Sigue leyendo

Periodismo sin más

No creo en las etiquetas en periodismo, me parecen redundancias y una rendición. No creo, por tanto, en el periodismo comprometido. O en el periodismo humano. O en el periodismo crítico. En la palabra periodismo ya van incluidas estas etiquetas, y no creo que haya que adjetivar el periodismo y dejar en manos de los que no son críticos o humanos la palabra periodismo a secas, rendirnos y asumir que el periodismo es lo que hacen los del 1% y el periodismo comprometido, el humano y el crítico lo que hacen los del 99%. Dicho de otra forma: no creo que haga falta ser un periodista comprometido, o crítico, o humano para explicar lo que está sucediendo en Gaza. Hace falta ser periodista, a secas. Lo de los escudos humanos no es periodismo, es otra cosa, no me gustaría entregar a eso, se llame como se llame, el sustantivo periodismo y quedarme yo con los adjetivos. Sigue leyendo

Hacer un John Kerry

El primer responsable de una acción es quien la comete. Por tanto, el primer responsable de la muerte de civiles en Gaza es el Ejército de Israel y, por consiguiente, el Estado de Israel, su Gobierno y la gran mayoría de su población, dado que no se ve en las calles a miles de israelíes protestando por la muerte de centenares de palestinos, muchos de ellos niños, bajo el fuego de uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Al contrario, sin el apoyo mayoritario de la población ni Gaza ni, en un plano mayor, la ocupación misma, podrían suceder. Sigue leyendo

Hamas

Sin coñas: me resulta fascinante este proceso por el cual los que están (estamos) en contra de la muerte de civiles en Gaza (la gran mayoría civiles, 80 de ellos niños a fecha de 19 de julio) estamos a favor de la muerte de civiles y niños en Alepo a manos de Bashar al Asad o de civiles y niños en Alepo y Bagdad a manos del Estado Islámico del Irak y del Levante. Resulta fascinante y curioso, por no usar otras palabras, dado que muchos de los que hacen esta analogía no solían llorar, que digamos, cuando eran bombardeos israelís en Damasco (o en Beirut o en el sur del Líbano) los que mataban a civiles y niños o cuando eran bombardeos británicos y estadounidenses los que mataban a civiles y niños en Bagdad o el triángulo suní iraquí. Es curioso como la muerte de niños y civiles, para tantos amigos de Israel, no es condenable ‘per se’ sino según el lugar, el momento y quién los mata. No es mi caso: un niño, un civil muerto para mí es igual de lamentable, sangrante y triste cuando lo es en la playa de Gaza, en Samarra, en Alepo o cerca de la que era mi casa en Jerusalén Oeste, cuando la explosión sucedía en las calles que solías frecuentar. Sin peros. Aquellos que, igual que el niño del ‘Sexto Sentido’ en ocasiones veía fantasmas, ven escudos humanos por doquier, no creo que puedan decir lo mismo.  Es, como decíamos en otro post, una simple cuestión de decencia humana. Sigue leyendo

A los trovadores y escribas de la paz

Es ver a los cuatro niños asesinados en la playa de Gaza al lado del hotel al Dirah (se llamaban Ahed Bakr, Zakaria Bakr, Mohd Bakr e Ismail Bakr, hay que decir los nombres, siempre hay que decir los nombres) y acordarme de esos trovadores que van a Israel a cantarle a la paz, de esos escritores que van a Israel a recoger premios y citan a aquellos israelís que quieren la paz, de esos clubs de fútbol que van a Israel a montar clínics por la paz. Me acuerdo de ellos porque suelen dar  unas cuantas lecciones acerca de que Israel no es monolítico, de que en Israel hay muchos propalestinos (más, se diría oyéndoles, que en la misma Palestina), de que en Israel  hay mucha gente que quiere la paz. Me acuerdo de ellos porque no he visto a esos miles y miles de personas que acudieron a sus conciertos en busca de paz salir a las calles de Tel-Aviv y de Jerusalén para protestar por la masacre de Gaza. Sí, salieron unos cuantos en Tel-Aviv, los cuatro de siempre, y fueron abucheados y acosados por grupos de extrema derecha que lucían camisetas de grupos neonazis alemanes. A algunos les parecerá sorprendente y hasta demencial; a mí me parece consecuente con lo que es ya hoy y el camino hacia el que va el Estado de Israel. Sigue leyendo