En respuesta a

En su Facebook, Carlos Pérez Cruz colgó este comentario mío: “Lo de Gaza es una prueba (más) de quiebra moral. La de Israel, la de quien lo jalea, la de quien lo racionaliza, la de quien calla”. Uno de sus seguidores dijo: “Sí, pero a mí tampoco me parece bien el secuestro y asesinato de los tres jóvenes israelíes por muy colonos que fueran. Y en cuanto pasó todos supimos que la matanza no iba a tardar en llegar, como así ha sido”. Carlos respondió: “¿Y cuándo he dicho yo lo contrario? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?”. Y su amigo dijo: “Nada, claro. Estaba pensando más bien en el comentario de Cañete. ¿Qué dijo cuando murieron los tres colonos?”

Qué dije cuando murieron los tres colonos… Está muy extendida la forma de pensar que se intuye en el breve comentario del amigo de Facebook de Carlos, no quiero personalizar. Es la forma de concebir ese conflicto en bandos: si uno dice que lo de Gaza es una barbaridad, significa que en el fondo está a favor de que maten a tres adolescentes en Cisjordania, porque sólo un propalestino critica lo de Gaza y, claro, un propalestino no criticará la muerte de los tres adolescentes en Hebrón. Es un pensamiento perverso. Cuando uno escribe, como es mi caso, desde un punto de vista de derechos humanos y legalidad internacional se le pregunta que si condena la muerte de los tres colonos. Dado que hablar de derechos humanos y legalidad internacional (o de justicia) es propalestino, es necesario aclarar que si estás a favor de los derechos humanos, de la legalidad internacional y la justicia estás en contra de que secuestren a tres adolescentes que hacían autostop en Cisjordania y los asesinen. Al parecer, defender los derechos humanos no te convierte por definición en alguien contrario a los secuestros y los asesinatos a sangre fría. Hay que condenarlos explícitamente. Ahí va, para que quede claro: condeno la muerte de los colonos de Hebrón, y también el Holocausto, y los pogromos en el este de Europa, y la Inquisición española, y la expulsión de los judíos de España. ¿Es suficiente?

Pequeño problema: ni el Holocausto, ni los pogromos en el este de Europa, ni la Inquisición española, ni la expulsión de los judíos de España ni el asesinato de los tres colonos de Hebrón tienen nada que ver con lo que está sucediendo en Gaza. Pero, da igual, lo condeno todo, sinceramente, como también condeno la matanza de indios en América del Norte a manos de los colonos británicos.

Normalmente, como es este caso, los que te piden que condenes las muertes de un bando no condenan las muertes del otro. En el mejor de los casos se muestran apesadumbrados, tristes, lamentan los niños muertos, sí, pero condenar, lo que se dice condenar en los términos en que te lo piden a ti, no condenan. Al contrario, suelen entender y lamentar la violencia como algo inevitable, mecachis, por qué no llegan a la paz estos dos pueblos desdichados, es que a quién se le ocurre provocar a Israel, los bombardeos son la respuesta de Israel a algo. En palabras del amigo de Carlos: “En cuanto pasó todos supimos que la matanza no iba a tardar en llegar, como así ha sido”.  Para no personalizar, insisto, no es sólo el amigo de Carlos, mirad, si no, la narrativa mediática de lo que sucede en Gaza: los 23 muertos del miércoles, seis de entre 8 y 16 años, lo son en respuesta a lo de Hebrón. O en respuesta a los lanzamientos de cohetes. O en respuesta al gobierno de unidad palestino. En respuesta a lo que sea. Eso sí, la violencia palestina siempre es artificial, no tiene causas, ni antecedentes, no es en respuesta a nada. Es porque sí, porque son así, los palestinos. La pena es que la realidad es la que es: los palestinos llevan muriendo por la decena en Gaza desde hace años, antes de que nacieran los tres colonos asesinados en Cisjordania. Por si acaso: condeno con toda sinceridad el genocidio de los indios de América central y del sur a manos de los conquistadores españoles.

Hay causas políticas coyunturales (el gobierno de unidad de Hamas y Al Fatah) y estructurales en lo que sucede en Gaza (aquí, aquí, aquí, aquí). Pero es, sobre todo, la ocupación y sus consecuencias elevadas a la enésima potencia: 1,5 millones de personas encerradas en 360 kilómetros cuadrados bombardeadas por tierra, mar y aire por un moderno ejército y sin posibilidad de escapatoria, atrapadas por el mar al oeste (y los navíos de guerra), el muro egipcio al sur y el muro de Israel al norte y el este. Y sí, es una quiebra moral de la sociedad israelí (no veo a miles de pacifistas en las calles protestando, aquellos a los que dicen cantar algunos de nuestros cantantes y a los que escriben algunas de nuestras plumas ilustres) y de la nuestra, de Occidente, por callar desde nuestra atalaya colonialista en la que no, por supuesto que no, una vida humana no vale lo mismo que otra vida humana.  Pero quiebra moral también de quienes ven simetría allí donde sólo hay el fuerte pegando al débil, pegándolo duro cuando está quieto, pegándole más duro cuando se resiste. Y quiebra moral de quienes lo justifican, de quienes dicen que los niños son escudos humanos, de quienes culpan a los muertos por no alejarse de los edificios  cuando recibieron la hipócrita llamada telefónica del Ejército israelí avisando de que en unos minutos iban a saltar por los aires. Y quiebra moral de quienes los racionalizan, por todas esas ‘respuestas a’, que dejan sin respuesta a los muertos anteriores, que se cuentan en decenas pero total, a quién le importa. Y quiebra moral de quienes teorizan sobre los dos pueblos que se pegan con saña, como si esto fuera una disputa entre iguales.

Qué dije cuando murieron los tres colonos… Pues lamenté y condené sus muertes, como lamento y condeno todas las muertes que causa la ocupación israelí, sus consecuencias y su entramado social, político y económico.

¿Y tú? ¿Qué dices tú?

@jcbayle

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9 pensamientos en “En respuesta a

  1. Dices: “Ahí va, para que quede claro: condeno la muerte de los colonos de Hebrón, y también el Holocausto, y los pogromos en el este de Europa, y la Inquisición española, y la expulsión de los judíos de España. ¿Es suficiente?”

    De este modo parece que te cuesta mucho condenar el hecho en si. Por eso pareces convertir tu condena en una caricatura, lo cual no mejora las cosas. Hamas es tan parte del problema como el gobierno Israeli. Repartiendo culpas y legitimidades a diestro y siniestro no se va a llegar a la paz. Hace falta una crítica más profunda e informada.

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