Hamas

Sin coñas: me resulta fascinante este proceso por el cual los que están (estamos) en contra de la muerte de civiles en Gaza (la gran mayoría civiles, 80 de ellos niños a fecha de 19 de julio) estamos a favor de la muerte de civiles y niños en Alepo a manos de Bashar al Asad o de civiles y niños en Alepo y Bagdad a manos del Estado Islámico del Irak y del Levante. Resulta fascinante y curioso, por no usar otras palabras, dado que muchos de los que hacen esta analogía no solían llorar, que digamos, cuando eran bombardeos israelís en Damasco (o en Beirut o en el sur del Líbano) los que mataban a civiles y niños o cuando eran bombardeos británicos y estadounidenses los que mataban a civiles y niños en Bagdad o el triángulo suní iraquí. Es curioso como la muerte de niños y civiles, para tantos amigos de Israel, no es condenable ‘per se’ sino según el lugar, el momento y quién los mata. No es mi caso: un niño, un civil muerto para mí es igual de lamentable, sangrante y triste cuando lo es en la playa de Gaza, en Samarra, en Alepo o cerca de la que era mi casa en Jerusalén Oeste, cuando la explosión sucedía en las calles que solías frecuentar. Sin peros. Aquellos que, igual que el niño del ‘Sexto Sentido’ en ocasiones veía fantasmas, ven escudos humanos por doquier, no creo que puedan decir lo mismo.  Es, como decíamos en otro post, una simple cuestión de decencia humana.

El salto mortal que lleva de Gaza a Alepo pasando por Bagdad es, claro está, Hamas. Hamas, dicen, es el causante de lo que sucede en Gaza. Hamas es el peor enemigo de los palestinos. Hamas es el motivo por el cual no hay paz en Oriente Próximo. Hamas es quien da la excusa a los halcones de Israel para hacer lo que hacen. Hamas es quien tiene como rehén a la población palestina. Hamas es el responsable de la muerte de israelíes a manos de palestinos y de la muerte de palestinos a manos israelíes. Hamas es fundamentalista, socio de Hezbolá, amigo de Al Qaeda, del ISIL (y al mismo tiempo, dicen, de Bashar al Asad). A Hamas la financia Arabia Saudí. Y Qatar. Hamas forma parte de la multinacional del terror islamista que quiere combatir las esencias del mundo occidental, y en esa guerra Israel, por mucho que nos pese, por mucho que en ocasiones se le vaya su Ejército de las manos, es uno de los nuestros. Nunca habrá paz si Hamas no reconoce el derecho a existir de Israel como Estado judío, por mucho que no estemos de acuerdo, a veces, con las políticas de algunos gobiernos de Israel.

De entrada, quienes dicen todo esto son poco originales. Golda Meir lo dijo antes y mucho mejor que ellos: “We can forgive the Arabs for killing our children. We cannot forgive them for forcing us to kill their children. We will only have peace with the Arabs when they love their children more than they hate us.”

Pequeño detalle: Hamas no existía cuando Golda Meir fue primera ministra de Israel. Y ya entonces, obviamente, Israel mataba, muy a su pesar, a niños árabes, por culpa de sus padres, que los vestían como terroristas, que los vestían como árabes. Ya entonces los árabes eran culpables de matar a niños israelís y eran culpables de que los israelís mataran a niños árabes.

Antes de que el principal problema para alcanzar la paz fuera Hamas, lo fue Yasir Arafat. El hacedor del pueblo palestino lleva muerto diez años, y nada, sigue sin haber paz, mecachis. Antes de Arafat, Septiembre negro y Abu Nidal.  Antes, los países árabes. Y antes, los británicos que tan pésimamente gestionaban el Mandato. Y antes… Bueno, antes fue el principio: Theodor Herzl y el sionismo, pero a ojos de quienes van de Gaza a Alepo este hombre no tiene nada que ver con lo que está sucediendo ahora. Lo cual, al no decir nada, lo dice todo.

Hamas nació en 1988 a la sombra de la primera Intifada como una especie de sucursal palestina de los Hermanos Musulmanes egipcios. Su carta fundacional, aún en vigor, defiende “levantar la bandera de Alá en cada centímetro de Palestina” -lo que incluye Gaza, Cisjordania y el actual Estado de Israel-, y afirma que la “resistencia contra el enemigo sionista” es “la obligación de todo musulmán, hombre o mujer”. En 1994, Hamas, que no forma parte de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), rechazó los acuerdos de Oslo y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), con lo que se convirtió en la principal oposición a Al Fatah. Siguiendo los pasos de Hizbulá, Hamas aprovecha la lucha armada contra Israel como trampolín político. Dividida en dos la organización (una rama política y un brazo armado, las brigadas Izzedin al Qassam) fue en la segunda Intifada cuando se convirtió en un actor imprescindible, ya que pasó a ser sinónimo de orgullo y resistencia ante la ocupación y de intransigencia ante la corrupción de Al Fatah. Su discurso de que las negociaciones con Israel no llevaban más que al sufrimiento, al enriquecimiento de unos pocos y a prolongar la injusticia de la que es objeto el pueblo palestino fue ampliamente aceptado por todas las capas de la población. Como sucedió en otros países musulmanes, la ecuación pobreza, desesperanza y derrumbamiento del sistema político dio como resultado el crecimiento de los movimientos islamistas como Hamas y a Yihad Islámica. Por motivos internos -corrupción, ineficacia- y externos – la destrucción y desautorización por parte de Israel de la ANP- Hamas sustituyó en el ámbito de la ayuda social a las autoridades palestinas. Su popularidad creciente (y acciones como quemar en el 2000 el único hotel de Gaza en el que se vendía alcohol) le llevó a chocar con las capas más laicas de la sociedad palestina. Pero el derrumbe de la ANP y de Al Fatah en el que tanto empeño puso Israel llevó acarreado el auge de Hamas. En las últimas y únicas elecciones libres, las del 2006, Hamas ganó sin discusión. Respuesta occidental: bloqueo. Como dice Robert Fisk: estos árabes y la manía que tienen de no votar lo que toca.

Hamas cometió su primer atentado (secuestro y asesinato de un soldado israelí) en 1989. En febrero de 1994 perpetró el primer atentado contra civiles israelíes: 8 muertos en un autobús en Afula como venganza a la masacre de 29 palestinos que el colono Baruch Goldstein cometió en Hebrón. Difícilmente, pues, se puede calificar de forma seria lo que sucede entre israelíes y palestinos como una lucha entre la democracia occidental personificada por Israel contra el fundamentalismo islámico de Hamas, ya que la violencia y el conflicto político es mucho más antiguo que el movimiento islamista. Antes de la victoria electoral del  2006, había bloqueo de bienes y control de circulación de personas en Gaza. Durante toda la segunda Intifada no es que hubiera “incursiones terrestres” del Ejército israelí en Gaza, es que los militares estaban permanentemente en Gaza. Como norma, por higiene mental, no discuto sobre Hamas ni cara a cara ni en redes sociales con nadie que no sepa qué fue Abu Holy (ya no digo haberlo visto). Su opinión es tan fundamentada como la mía cuando discuto con un madridista sobre si Messi o Cristiano Ronaldo son los mejores del mundo. Forofismo cuando hablamos de niños muertos, el mínimo.

Sí, Hamas no renuncia a lo que califica de “derecho histórico” a toda Palestina, lo cual incluye el actual Estado de Israel. Exactamente igual, digamos, que todo el espectro político israelí menos de Kadima hacia la izquierda sionista. De hecho, el Likud de Binyamin Netanyahu tiene en su plataforma ideológica el rechazo a la creación de un Estado palestino. ¿Por qué la plataforma política de Hamas es un inconveniente mayor para la famosa paz y su proceso que la plataforma política del Likud?

Sí, Hamas defiende la lucha armada y ha matado a civiles inocentes para combatir a Israel. Desde 1989 hasta el 2006, la última vez que hice la cuenta a partir de datos israelíes, había cometido 49 atentados suicidas en los que murieron 391 israelíes. No sé la cifra de muertos entre el 2006 y el 2014, pero las estadisticas muestran que las cifras de palestinos muertos es mucho mayor que la de israelís.  ¿Por qué los civiles israelíes muertos pesan más a la hora de impedir la famosa paz y su proceso que los civiles palestinos muertos?

Sí, Hamas es un movimiento islamista que es una pésima noticia para quienes quieren (queremos) una sociedad palestina abierta, laica, igualitaria. De entrada, qué ingratos, estos palestinos, que no agradecen que Israel los libere de Hamas a bombazos. Y de salida, Hamas no sería lo que es sin Israel y la ocupación, muchas gracias. Aquellos que veis escudos humanos por las esquinas: no me creáis a mí, simplemente leed un poco de historia de cómo era Gaza y cómo era la sociedad palestina en los años 50, 60 y 70.

Lo siento, pero el meollo del problema entre Israel y Palestina no es Hamas. Hamas es una etapa más de algo que hace más de un siglo que dura. El problema es el proyecto sionista, un nacionalismo exacerbado que se basa en la creación de un Estado étnicamente puro (el Estado judío) en una tierra donde había, y sigue habiendo, millones de personas que no son judías y que resisten con muchas formas de resistencia, entre las que se encuentra la lucha armada. Es un problema de tierra, y de la gente que vive en esa tierra, y de los derechos y deberes de las personas que viven en esa tierra. Es un problema que, hoy, es de apartheid, que tiene claro componente colonialista y que está mutando, desde el punto de vista palestino, de una confrontación entendida como movimiento de liberación nacional a otra de derechos civiles. Mutación, por cierto, que a Hamas no le gusta ni una pizca y a la que combate.

Cerremos los ojos: si mañana Hamas desapareciera, ¿aceptaría el Estado de Israel los dos estados con las fronteras de 1967? ¿Aceptaría el Estado de Israel un Estado binacional con garantías para todas las etnias y religiones, derechos y deberes de ciudadanía, un hombre, un voto?

No, claro que no.

Por eso, creo que, primero, hay que saber lo que fue Abu Holy antes de opinar así como así. Como mínimo, interesarse por ello. Y, segundo, hay que empezar a dejar de hablar de paz y empezar a hacerlo de justicia y de derechos civiles, algo en lo que, como en tantas otras cosas, coinciden Hamas y, digamos, Netanyahu: no les gusta ni una pizca.

@jcbayle

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7 pensamientos en “Hamas

  1. Gracias por un artículo tan interesante y tan bien razonado. Estoy totalmente de acuerdo con tu reflexión. Eso sí, para los justifican las muertes de niños diciendo que la culpa es de Hamas por usarlos como escudos humanos (y a los enfermos que colocan en los hospitales, y a los chavales que juegan a fútbol en la calle, serán…) eres un terrorista islámico y lo sabes. Saludos, me quedo por aquí.

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