Cifras y listas

Buscando cifras para un tema que estoy preparando: veo que desde que Binyamin Netanyahu fue elegido primer ministro por segunda vez en el año 2009 (después de la operación Plomo Fundido en Gaza) hasta el inicio de la actual operación militar  han muerto a manos de las fuerzas de seguridad y del Ejército israelíes en los territorios ocupados 571 palestinos, 84 de ellos niños. Más de un centenar de estas muertes corresponden a la operación militar en Gaza del 2012. El número de israelíes muertos es de 28, 21 de ellos civiles y 7 militares, incluidos los tres colonos de Hebrón. A esto hay que sumarle, por supuesto, las cifras de lo de Gaza ahora, que arrojan de entrada una conclusión: que en unos días Israel ha matado a más palestinos que en cinco años. También hay otra: que la ocupación israelí mata día a día con un goteo imparable sin que haya el más mínimo revuelo mediático y político. Son esos 571 palestinos muertos, entre otras cifras, lo que explica los muertos de estos días en Gaza.

A los palestinos les encantan los mapas. Y las cifras. Son la prueba científica de la justicia de su causa, las pruebas tangibles de que les han robado la tierra, los han expulsado de su hogar, de que los están matando. La web está llena de cifras comparadas y de mapas que muestran la evolución menguante de Palestina, mapas y tablas que abarcan cualquier periodo de tiempo desde que empezó el conflicto (mucho antes del Holocausto y el barco ‘Éxodo’; no hay que dejar de repetirlo). En esa guerra, la matemática, los palestinos ganan siempre porque no hacen más que perder: tierra y vidas.

A los palestinos también les encantan las leyes. Las internacionales, me refiero. Las convenciones de Ginebra. Las declaraciones de derechos humanos. Todas les dan la razón en sus reivindicaciones ante Israel. Otra cosa es qué sucede, por ejemplo, en las cárceles de la Autoridad Nacional Palestina.

Israel, en cambio, no suele hablar de cifras. Las conoce todas, por supuesto, la extensión del muro, los israelíes que viven en las colonia en Cisjordania, la expansión de los asentamientos, las cifras demográficas, los judíos que hacen la Aliyah, los habitantes de Gaza, los de Cisjordania, los de Jerusalén Este, los palestinos encarcelados. Pero a Israel no le gusta hablar de cifras, porque son el reflejo del espejo del que huye, Tampoco le gustan ni las leyes internacionales, ni los tratados ni las instituciones.Israel, EEUU, Islas Marshall y Palau suele ser la alineación de votos que votan ‘no’ en la Asamblea General de la ONU.

A los palestinos les gusta la historia, los árboles genealógicos que los anclan a una tierra durante generaciones, las famosas llaves de la casa que tenían en una localidad que ahora tiene nombre israelí o en la que ahora crece un bosque donde antes había casas árabes. A Israel en cambio le gusta las Sagradas Escrituras,  que son la referencia científica en la que se basa que un jovencito de Brooklyn tenga derecho a vivir en la casa que perteneció durante generaciones a una familia de Hebrón.

Pero, sobre todo, a Israel le gusta las listas. Seis tipos diferentes de palestinos hay, al menos, según la distribución (clasificación) con la que Israel organiza la ocupación: los árabes israelís, los Blue ID de Jerusalén, los cisjordanos, los gazatíes, los refugiados en Cisjordania, los refugiados en Gaza. A estos hay que añadir, claro, refugiados (en Jordania con o sin pasaporte jordano, en Irak, en Líbano, en Siria…) y los exiliados en países del golfo y occidentales. Toda administración de raíz colonial como es la ocupación israelí de los territorios ocupados palestinos se basa en la división de la población.

Pero hay más listas. Por ejemplo, las del intrincado sistema de permisos burocráticos para palestinos, extranieros pero también israelíes para moverse por los territorios, para cruzar los ‘check points’ del muro. O las de israelíes buenos y malos, siendo estos últimos los que se oponen a la ocupación, también conocidos como judíos con auto odio. La de países amigos y no. La de periodistas amigos o no. La de políticos amigos o no.

Y, mientras, allí están los palestinos con sus cifras que en realidad son una lista: de muertos, de agravios, de injusticias.

Las cifras muestran lo que sucede, la magnitud de la injusticia y de la tragedia. Pero no les sirve de nada a los palestinos, porque este asunto no va de cifras ni de quién tiene razón, sino de quién es el fuerte y de quién no lo es, de quién tiene una gran lista de amigos poderosos y de quien sólo tiene las cifras de dunam arrasados y de olivos arrancados.

PD: Las cifras de muertes son en los territorios ocupados. Si contamos las muertes en Israel, hay que sumar 13 israelíes más y tres palestinos más.

@jcbayle

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3 pensamientos en “Cifras y listas

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