Equidistantes: una clasificación

Para ser justos, lo más normal es que un israelí sea pro-israelí. Lo digo porque no debería resultarnos tan extraño que periodistas israelís que trabajan o colaboran en medios españoles publiquen lo que publican. Eso sí, llama la atención que estos medios de comunicación mantengan una exquisita y fatal equidistancia basada en ideas, por ejemplo, como la que esto de palestinos e israelíes es una cosa muy complicada en la que ambos pueblos mantienen un pulso por la misma tierra con idénticos derechos y entreguen la posibilidad de informar de ello a un periodista que pertenece, por usar su propia línea editorial, a uno de los bandos en litigio. Otro elemento de debate, por supuesto, es que no nos inmutamos al ver crónicas sobre lo que sucede en Gaza firmadas por un periodista israelí en Tel-Aviv y, sin embargo, nos resultaría totalmente impensable e inconcebible, por eso de la sacrosanta imparcialidad, ver en cualquier medio español ‘mainstream’ crónicas sobre lo que ocurre en Gaza firmadas, digamos, por Mohamed Abu Said desde Ramala.

Es lo que tiene la equidistancia, que en realidad es una forma flagrante de parcialidad. En esto de palestinos e israelíes, estos días en la prensa española y en el debate en las redes sociales hemos podido ver varios tipos de equidistantes. Aquí van algunos:

a) Equidistantes de bolsillo. Son aquellos que escriben lo que escriben, básicamente, porque los palestinos no tienen una embajada con presupuesto para encargar informes ni ‘think tanks’ que puedan contratar a periodistas para efectuar giras de conferencias por Latinoamérica. Israel, digámoslo así, no tiene competencia en este terreno.

b) Equidistantes racistas. Son aquellos que creen que los árabes son unos seres primitivos, todos ellos fundamentalistas, todos ellos terroristas, educados en el fanatismo en madrasas, que sólo piensan en matar a occidentales, que no quieren a sus hijos, que de hecho no quieren a nadie que no sea su Alá (incluyendo en la ecuación, claro, a los árabes cristianos). Como contraposición, los israelíes son a su juicio gente educada y amante de la ciencia y las letras. No es aventurado afirmar que hace un siglo, de estar vivos, serían tan furibudamente racistas con los judíos como lo son hoy con los árabes. Al fin y al cabo, su racismo es una forma de antisemitismo.

c) Equidistantes de izquierdas. Suelen ser socialdemócratas ya de avanzada edad, formados en los 60 y 70, que ven en la lucha palestina una nueva forma de antisemitismo, una evolución del espectro que asoló Europa. Creen a pies juntillas en el final de ‘La lista de Schindler’, es decir, que hay una continuidad histórica entre el Holocausto y la creación del Estado de Israel, y para ellos el sionismo no es una forma (extrema) de nacionalismo equiparable al nacionalismo en Europa (al que suelen combatir, por reaccionario, en todas sus manifestaciones), sino la defensa natural de un pueblo que merece tener un Hogar Nacional después de todo lo que ha sufrido (a manos europeas, no árabes, suelen olvidarse apostillar). Acostumbran a confundir antisionista con antisemita, y suelen apoyar a todos los movimientos de liberación nacional excepto el de los palestinos. Tener como compañeros de viaje a neocón lo solucionan con frases del tipo “no estoy a favor de lo que hacen todos los Gobiernos de Israel, pero…”, dividiendo a los políticos israelíes entre halcones y palomas y comprando todos los discos de Noa, sobre todo en los que toca alguna versión de Serrat.

d) Equidistantes de derechas. Son aquellos a los que les gustan las ecuaciones fáciles: si EEUU apoya a Israel, si los de izquierda apoyan a los palestinos, ellos son amigos de Israel. Sin fisuras. Sin dudas. Sin pasado. De ahí, por ejemplo, que haya políticos que beben directamente del fascismo, como Silvio Berlusconi, que sean furibundos amigos de Israel. Considerar al islam como el enemigo común también ayuda. En una simplificación que pone los pelos de punta, ven a  Israel como una causa de derechas y la de los palestinos, de izquierdas.

e) Equidistantes intelectuales. Son aquellos analistas que piensan: esto no puede ser tan sencillo. No puede ser que Israel lo haga todo siempre mal. No puede ser que los palestinos sean siempre las víctimas. Esto no es tan sencillo, tiene que ser más complicado.

f) Equidistantes por ignorancia. Son los que no tienen ni idea de lo que sucede entre palestinos e israelíes y toman partido de forma instintiva, a veces sólo por llevar la contraria. Pontifican como quien habla de fútbol, con la misma autoridad, con la misma vacuidad. Les puede la pereza de informarse.

g) Equidistantes de mala fe aka Equidistantes ‘Realpolitik’. Son aquellos que saben perfectamente lo que sucede, que saben historia y política, que han estado en la zona, que lo han visto, que han hablado, que han escuchado. Puede que incluso en círculos pequeños digan lo que de verdad piensan. Pero, llegada la hora, practican la equidistancia con la fe del converso, con la alegría de quien tiene mucho que perder si deja que trasluzca lo que de verdad piensa, lo que allí sucede. Aman la ‘realpolitik’ y suelen empezar sus discursos mostrando empatía con las víctimas.

Son, si hablamos de periodismo, especialmente dañinos para esta profesión ya que a los otros, al menos, se les ve venir.

PD: En Catalunya tenemos a otros equidistantes. Los defensores del ‘procés’, los partidarios de la independencia de Catalunya, los nacionalistas, los que ven en Israel y el sionismo el referente a seguir para la Catalunya independiente. No es sólo que lo que más se parece a un nacionalista sea otro nacionalista, sino que Israel puede, qué cony, puede no, ayudará, seguro, a Catalunya a independizarse, y con la ayuda de Israel vendrá la de Estados Unidos. Aman a Israel porque resucitó a una lengua muerta, porque hizo del desierto un vergel,  porque tiene un Ejército y no se acompleja.  Lo aman también porque Israel es el fuerte, y los palestinos no nos ayudarán a lograr la independencia, ¿no?

Son un encanto. Eso sí, la mar de útiles para que el resto de catalanes sepamos a qué atenernos.

PD 2: En los comentarios de Facebook a este post Francesc Freixa aporta otro tipo de equidistante. Copio y pego: Faltarien els “bonistes”: “tots han fet coses malament”, “això són els polítics d’un i altra bàndol”, “el que cal es fomentar el bon rotlle i que es coneguin més”…

@jcbayle

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5 pensamientos en “Equidistantes: una clasificación

  1. Los dos últimos tipos de equidistancia son los que más me enervan. Como dices, a los fanáticos ya los ves venir, así que con simplemente ignorarlos te evitas algún que otro calentón. A mí lo que me continúa sin entrar en la cabeza es que siga habiendo gente supuestamente humana, informada, educada, sensible al dolor ajeno, que busque argumentos para justificar la masacre de Israel en Gaza. Motivaciones y disputas históricas aparte, la contundencia de lo que ocurre es tal que no hay historia que valga. Saludos.

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