Propaganda y periodismo

Corre por internet un documento redactado por Frank Luntz (un estratega político del Partido Republicano de Estados Unidos) en el 2009 en el que se detalla cómo debe dirigirse Israel a las opiniones públicas de Estados Unidos y Europa. Si lo leéis encontraréis cosas que os sonarán de estos días. Por ejemplo, los discursos que empiezan hablando de que Israel siempre ha querido la paz, los discursos que empiezan mostrando empatía hacia las víctimas civiles palestinas, los discursos que instan a no mostrar sólo el sufrimiento de una parte sino el de las dos partes, sin fijarnos en los números. Es, para entendernos, un manual de la propaganda israelí, una poderosa maquinaria a la que Israel dedica muchos esfuerzos y recursos.

Es una maquinaria mucho más sutil de lo que parece. Los corresponsales en la zona saben que los portavoces israelíes con los que deben trabajar se dividen básicamente en dos grupos: los corderos y los leones. Los corderos son los del ‘sí, pero’, del tipo: “Sí, los civiles están sufriendo mucho, pero los civiles israelíes también…” Los leones no tienen remilgos, y te suelen hablar directamente, en un ‘off the record’ que en realidad no tiene reglas, de destrucción de infraestructuras, de lograr ganancias políticas de la guerra, de destruir los gobiernos de unidad, de cambiar situaciones, en el terreno o en la arena política, que a Israel no le gustan.

Viene a ser la misma división del trabajo que se establece entre los políticos israelíes. Siempre aparece en estos casos quien cita a Golda Meir, o quien habla de expulsar a todos los árabes, o de matar a las madres palestinas. Suelen ser políticos del partido del primer ministro, o de sus socios de coalición. La imagen que se traslada es evidente: el pobrecito primer ministro de Israel está sometido a presiones extremas por parte de los halcones de su Gobierno.

Copar todos los extremos del mensaje es una política sumamente útil, sobre todo cuando la visión generalizada, la más cómoda, la más perezosa, es que palestinos e israelíes están, por igual, secuestrados por los radicales de ambos lados. Cojamos un ejemplo del manual: decir que la evacuación de las colonias de Cisjordania equivale a una limpieza étnica de judíos. Una parte de la maquinaria israelí (portavoces, embajadores, políticos, algún ministro) deja ir algo así. Los periodistas, claro, decimos: las colonias son ilegales desde el punto de vista de la legislación internacional. Curiosamente, es lo mismo que dicen los palestinos, básicamente porque esa es la realidad. Pero suenan como las dos posturas enfrentadas sobre este tema, las dos radicalidades (y los periodistas entonces son señalados como propalestinos por informar de lo que dice la legalidad internacional). Allí es donde aparece el primer ministro israelí, o los sospechosos habituales de la paz (los Shlomo ben Ami, suspendido por la Knesset por la muerte de 12 palestinos con nacionalidad israelí, Shimon Peres, cómo no) y hablan del enorme sacrificio, pero necesario, para Israel que es desalojar algún asentamiento.

La cantidad de propaganda que surge de Israel es ingente. Va desde lo ridículo (decir que se atacó la escuela de la UNRWA porque el patio estaba vacío) hasta lo realmente importante (los palestinos no quieren la paz e hicieron descarrilar Camp David). La cantidad de periodistas y medios de comunicación que transmiten esta propaganda, en muchos casos a conciencia, en otros por ignorancia, en otro hasta por buenismo bienintencionado, es tremenda.

Por tanto, es obligación de los periodistas que trabajan en la zona discernirla, identificarla, y denunciarla por lo que es: burda propaganda. La practique ‘The New York Times’, la practique gente con la que coincides en ruedas de prensa. Estamos hablando de pura decencia humana pero también de orgullo profesional: periodismo no es propaganda, un propagandista no es un periodista. Son fáciles de identificar: leed el manual de Luntz, y buscad sus enseñanzas en los kioskos, en las teles, en las radios.

Tan fácil que parece, tan difícil que es.

Por eso, ser corresponsal en Jerusalén es, de entrada, un ejercicio de coraje y de honradez con tu trabajo.

Una  vez más, mis enormes respetos y reconocimiento para los que estos días nos informan desde Gaza.

@jcbayle

PD: Porque los muertos no son sólo números: sus nombres, sus vidas, sus fotos. Aquí, el listado del Ministerio de Exteriores de Israel.

PD 2: Este es el post número 100 de este blog. Muchas gracias a los que lo leéis.

Anuncios

4 pensamientos en “Propaganda y periodismo

  1. Pingback: Que deshumanitzen? Posem noms – El Segon Plat

  2. Pingback: Una duda razonable | Décima Avenida 2.0

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s