Ammunition Hill y Silwan

Ammunition Hill –la parada del tranvía de Jerusalén en la que el miércoles un palestino arrolló a los pasajeros de un convoy con su coche, en un atentado que acabó con la vida de una niña de tres meses y con la del propio atacante, abatido por la policía– es un intercambiador de transporte público: tranvía, autobús, taxi y un gran aparcamiento. Se alza en un lugar cercano a donde hubo una feroz batalla entre tropas jordanas e israelíes en la Guerra de los Seis Días y muy cerca de una gran comisaría en Jerusalén Este. De ahí que entre los centenares de personas que la transitan a diario haya siempre muchos uniformados de la miríada de fuerzas de seguridad israelíes, desde la policía a la Policía de Fronteras, pasando por jóvenes que cumplen el servicio militar en el Ejército.

Consecuencia del feroz proceso de colonización judía de Jerusalén Este sancionado e impulsado por el Gobierno de Israel, la estación también es muy frecuentada por colonos, ya sean los que proceden de Pisgat Zeev (última estación de la línea del tranvía), los que aparcan allí procedentes de Cisjordania para moverse por la ciudad o los que viven atrincherados en los cercanos barrios árabes de Sheikh Jarrah y Silwan –objetivo preferente de la colonización los últimos años–, para los que esta estación y las dos siguientes hasta llegar a la Puerta de Damasco son las más útiles para desplazarse por la ciudad. En Ammunition Hill, las fronteras están muy claras: la estación se alza en Jerusalén Oeste y una carretera de intenso tráfico la separa de Jerusalén Este. La carretera, más o menos, corresponde a la Línea Verde. Si el muro construido por Israel realmente fuera de seguridad y no de separación de árabes y árabes y de expansión colonial, se alzaría en esa carretera a su paso por Jerusalén; en realidad, su trazado se adentra varios kilómetros más lejos, muy en el interior de Jerusalén Este, del Jerusalén árabe.

De Jerusalén Este, del Jerusalén árabe, procedía el Abdel Rahman al Shaludi, el conductor del coche que embistió a los pasajeros que bajaban del tranvía en Ammunition Hill. Era vecino de Silwan, un barrio de Jerusalén Este en el que el proceso de colonización de la parte árabe de la ciudad, ese que la administración Obama llama “una provocación”, genera enormes tensiones. Silwan es un barrio de empinadas cuestas, muy cercano a la Ciudad Vieja, a la Explanada de las Mezquitas y al Muro de las Lamentaciones. Curiosamente, hace unos días, el 20 de octubre, decenas de colonos se instalaron en unas casas en el corazón del barrio.

La relación de población entre árabes y colonos judíos en Silwan es muy desproporcionada: unos 50.000 residentes árabes frente a unos centenares de colonos. Ahora bien, la presencia de los colonos en el corazón de población palestina genera unas enormes tensiones, como bien saben, por ejemplo, en Hebrón. Según cifras aportadas por el partido Meretz, el Gobierno de Israel tiene presupuestados entre 60 y 80 millones de shekels (entre 12 y 17 millones de euros) para seguridad de los colonos de Silwan: guardas de seguridad, transporte en vehículos blindados para que los niños vayan a la escuela y vigilancia las 24 horas. La ‘seguridad’ conlleva ‘check points’, registros, redadas nocturnas, detenciones… Pero la colonización del barrio (o la del cercano Sheikh Jarrah) no se mide tan sólo por el número de personas ni en el presupuesto ni en las disrupciones de la vida cotidiana: con la excusa de construir un parque natural a los pies de la Ciudad Vieja, más de 1.000 personas corren el riesgo de ver cómo sus casas son destruidas, y los permisos de construcción de obra nueva a árabes llevan paralizados desde hace años. Hay muchas formas con las que avanza la colonización: la expropiación y destrucción de casas de palestinos por proyectos municipales y (supuestas) irregularidades administrativas es una. Otra es la compra de propiedades por parte de palestinos que actúan de testaferros de colonos. El Gobierno israelí ha dado la gestión de una parte importante de la tierra de Silwan a una asociación de colonos para la construcción de Ciudad de David, uno de los complejos acorazados de colonos del barrio, en el que los disturbios y las detenciones de menores palestinos son cosa habitual.

Menor de edad, 15 años, es el hermano de Abdel Rahman al Shaludi, que fue detenido en su casa horas después del ataque en Ammunition Hill, sin que se sepan los motivos más allá de lo que es la política habitual de Israel en estos casos: castigar a la familia de quien comete un ataque. No sería de extrañar que la casa familiar en Silwan acabe destruida por las excavadoras, y que en su lugar acaben viviendo colonos.

PD 1: Jerusalén Este es un desastre esperando a suceder. La tensión en los barrios árabes es patente, los disturbios, los ataques al tranvía, las decenas de detenciones (sobre todo de menores de edad) se suceden. Es clásico: cuando algo suceda, el discurso mayoritario dirá que se ha roto una calma que en realidad no es tal. Escrito está: Jerusalén vive en el filo.

PD2: Hablando de discursos: El miércoles, cuando saltó la noticia del ataque en Ammunition Hill, los urgentes de la prensa internacional saltaron por doquier. Tres días antes, un colono de Cisjordania atropelló y mató a una niña de 5 años en la localidad palestina de Sinjil, y después se dio a la fuga, en lo que las autoridades palestinas calificaron de asesinato premeditado dentro de una cadena creciente de violencia por parte de los colonos. Por la niña palestina no hubo urgentes en la prensa internacional. A Abdel Rahman al Shaludi la policía lo abatió a tiros. Al colono que atropelló a Sinjil, la policía lo interrogó y lo dejó en libertad. El 16 de octubre, soldados israelíes mataron a Bahaa Sameer Mousa Bader, de 13 años, cerca de Ramala. Son tan sólo dos ejemplos recientes –los hay cada día a diario sin necesidad de llegar a la muerte (mezquitas quemadas, campos de olivos arrasados, la mecánica diaria de la ocupación…)– de esa calma que no es tal, que es la causa de la explosión de violencia que acabará sucediendo. De la violencia que ya está sucediendo, de hecho, lo que pasa es que hasta el ataque de Ammunition Hill era unidireccional, sólo afectaba a los palestinos.

PD3: El lunes 27 de octubre es una fecha para apuntar: está previsto que comparezcan ante el juez los tres detenidos por el secuestro y asesinato (lo quemaron vivo) del adolescente de Shuafat el pasado verano.

PD4: Me encanta, por decir algo, cuando John Kerry dice que el “statu quo entre palestinos e israelíes es insostenible”, como si él, como si EEUU no tuvieran nada que ver en este “statu quo” llamado ocupación, como quien mira por la ventana y dice: “esa tormenta tiene mala pinta, sí, tanta lluvia es insostenible”.

@jcbayle

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12 pensamientos en “Ammunition Hill y Silwan

  1. Reblogueó esto en Palestina en el corazóny comentado:
    Joan Cañete Bayle vuelve a abordar la situación de violencia en ascenso que se vive en Jerusalén Este a raíz del avance del proceso de judaización violenta que sufre la ciudad. Aquí se refiere a los acontecimientos trágicos de esta semana:
    “El miércoles, cuando saltó la noticia del ataque en Ammunition Hill, los urgentes de la prensa internacional saltaron por doquier. Tres días antes, un colono de Cisjordania atropelló y mató a una niña de 5 años en la localidad palestina de Sinjil, y después se dio a la fuga, en lo que las autoridades palestinas calificaron de asesinato premeditado dentro de una cadena creciente de violencia por parte de los colonos. Por la niña palestina no hubo urgentes en la prensa internacional. A Abdel Rahman al Shaludi la policía lo abatió a tiros. Al colono que atropelló a Sinjil, la policía lo interrogó y lo dejó en libertad. El 16 de octubre, soldados israelíes mataron a Bahaa Sameer Mousa Bader, de 13 años, cerca de Ramala. Son tan sólo dos ejemplos recientes –los hay cada día a diario sin necesidad de llegar a la muerte (mezquitas quemadas, campos de olivos arrasados, la mecánica diaria de la ocupación…)– de esa calma que no es tal, que es la causa de la explosión de violencia que acabará sucediendo. De la violencia que ya está sucediendo, de hecho, lo que pasa es que hasta el ataque de Ammunition Hill era unidireccional, sólo afectaba a los palestinos.”

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