El primer presidente con coleta de España

Y Barack Obama llegó a Iowa, ganó, y de repente se convirtió en el fenómeno. Era enero del 2008, y desde entonces hasta al menos junio de ese año, cuando Hillary Clinton tiró la toalla en su famoso discurso de las 18 millones de grietas en el techo de cristal, muchas cosas se dijeron y se intentaron para frenar la marcha triunfal del senador por Illinois hasta la Casa Blanca, desde su (supuesta) inexperiencia hasta su (supuesta) radicalidad (contra John McCain fue otro tipo de carrera, si no más fácil, sí muy diferente). El otro día, viendo las imágenes del mitin de Pablo Iglesias en un pabellón de Barcelona, me acordé mucho de Obama. No, no digo que los dos hombres o los dos políticos sean comparables, no hablo de estatura política o intelectual, no es este el objetivo de este post. Me refiero al fenómeno, al hecho de que había casi más gente fuera del pabellón que dentro dado que el aforo no era suficiente para albergar a todos los que querían escuchar a Iglesias. Vi a Obama en muchos mítines a lo largo del 2008 y el 2009, de Virginia a Texas, de Indiana a Iowa, de Colorado a New Hampshire, de Pennsylvania a su toma de posesión en el National Mall de Wahington. En todas partes sucedía lo mismo que le pasó a Iglesias en Barcelona: más gente fuera que dentro, gente que en muchos casos era la primera vez en su vida que iba a un mitin político. Sigue leyendo

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Jugar a cambiar palabras

Vamos a jugar a cambiar unas cuantas palabras, unas pocas:

“Un hombre de origen árabe ha estrellado esta mañana un coche supuestamente con explosivos contra la sede del Partido Popular en Madrid. El conductor, que ya ha sido detenido, llevaba en el vehículo, un Citroën Xantia con matrícula de Guadalajara 9650 G, dos bombonas de gas y dos sacos de abono industrial. La policía ha acordonado la zona y los agentes de los Tedax se han desplazado a la calle Génova para investigar lo sucedido. El detenido, que se ha definido como un profundo creyente en el islam, ha declarado que su intención era “atentar contra toda la clase política occidental, porque todos los políticos occidentales son iguales”, según fuentes policiales. Y ha añadido que lo mismo que ha atacado la sede del PP “habría atentado contra la del PSOE”. Según fuentes del grupo de explosivos de la policía, a juzgar por cómo estaba armado el artefacto, este difícilmente podría haber explotado”. Sigue leyendo