El profeta como excusa

El mismo día en que ‘Charlie Hebdo’ agota millones de ejemplares con una nueva caricatura de Mahoma, en algunos países árabes y musulmanes se producen detenciones de periodistas por reproducir la portada de la revista, y algunos clérigos y regímenes (Irán, Marruecos) protestan por este nuevo “desafío”, dicen, al islam. Estas reacciones, en Occidente, son consideradas pruebas fehacientes de que con el islam no hay nada que hacer que, como dice el primer ministro francés, Manuel Valls, Occidente está en guerra con una parte del islam.

El 6 de febrero del 2006 publiqué una pieza en El Periódico titulada ‘El profeta como excusa’. Estábamos en plena tormenta de la primera crisis de las carticatura de Mahoma, y el día anterior una turba había asaltado el consultado danés en Beirut. Releído ahora, el texto es, por un lado, vigente y, por el otro, un poco agorero. Sigue leyendo

Esperando a Voltaire

“Me dices: invadieron nuestros países, los ocuparon, nos humillaron. La primera pregunta que se me ocurre es: ¿por qué no conseguimos impedírselo? (…) Porque somos débiles, me dirás, porque estamos divididos y mal organizados y mal equipados. Y ¿por qué somos débiles? ¿Por qué somos incapaces de fabricar unas armas tan poderosas como las de Occidente? ¿Por qué esa deficiencia de nuestras industrias? ¿Por qué ocurrió la revolución industrial en Europa y no aquí? ¿Por qué nos quedamos en el subdesarrollo, la vulnerabilidad y la dependencia? Podríamos seguir repitiendo sin cesar: la culpa es de los demás, la culpa es de los demás. Pero al final no nos quedará más remedio que mirar de frente nuestras carencias, nuestros propios defectos, nuestras propias invalideces. No nos quedará más remedio que mirar de frente nuestra propia derrota, la gigantesca y clamorosa debacle histórica de esta civilización, de nuestra civilización”

Amin Maalouf, Los Desorientados. Sigue leyendo

No en su nombre

El pasado octubre publiqué en El Periódico un largo reportaje protagonizado por cuatro musulmanes residentes en Catalunya, tres de ellos mujeres. El texto era la transcripción arreportajeada de dos horas de conversación en la que hablamos de terrorismo, del Estado Islámico, de ser musulmán en Occidente, de las segundas generaciones y de la construcción de su identidad musulmana en lo que ven como territorio hostil, de la integración, de ser mujer musulmana en Europa… Uno de los momentos álgidos del encuentro fue cuando una de las participantes, al bode del llanto, explicó que le daba miedo la influencia que puede tener el yihadismo sobre sus hijos: «No quiero imaginar a mi hijo de aquí a 10 o 15 años en televisión diciendo ‘mamá, estoy defendiendo el islam no sé dónde’». Escuchar a las tres mujeres, madres todas ellas, hablar sobre el tema fue un privilegio.

Aquí dejo dejo los links de las dos partes del reportaje:

No en su nombre

“Los musulmanes en Europa estamos a la defensiva”

@jcbayle

Charlie Hebdo

¿Ves?, te dicen algunos, señalando con un dedo la matanza, la abominable matanza, de París en la redacción de la publicación satírica ‘Charlie Hebdo’, ¿ves? Y con ese ¿ves? te están diciendo estás en el lado equivocado, estás en el lado de la barbarie, cuando buscas razones, cuando husmeas causas, cuando te pones del lado de las víctimas que en realidad, me dicen, son verdugos por el hecho de compartir fe con los verdugos encapuchados que gritan Allahu Akbar. ¿Ves?, te dicen muchos, y quieren decir que sí, que matar niños en Gaza está mal, pero la culpa es de ellos, o de los padres, o del movimiento islámico e islamista que les gobierna, son daños colaterales de la justa guerra contra esos locos musulmanes. ¿Ves?, te dicen algunos, los mismos que no se inmutan cuando mueren árabes y musulmanes a diario, los mismos que te afean que te indigne que mueran árabes y musulmanes a diario. ¿Ves?, te dicen, como si el hecho de que te indigne que mueran árabes y musulmanes a diario sin que apenas le importe demasiado a casi nadie (muchos de ellos en nombre del islam, muchos de ellos en nombre de las libertades, los intereses y la prosperidad de Occidente, por tanto, de mis libertades, intereses y prosperidad, en mi nombre) hace que te alegres de que hayan asesinado a una docena de personas, periodistas y policías mientras hacían su trabajo. ¿Ves?, te dicen algunos, que se piensan que eres como ellos, que creen que si quieres la vida de unos es que deseas o cuanto menos no te importa la muerte de otros, que no entienden que ni la muerte de unos ni la muerte de otros, que no entienden que la muerte de nadie. Sigue leyendo