Ellos, Nosotros y Colau

He vivido tres momentos electorales de excitación democrática similar al que hubo el domingo por la noche en Barcelona. En el 2003, en el hotel Palestina de Bagdad, vimos gracias a la conexión satélite del equipo de TVE la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero tras la infame gestión del 11-M del Gobierno de José María Aznar. Fue aquella la victoria de la rabia contra unos gobernantes indignos. En el 2006 viví en Gaza la victoria de Hamas en las elecciones legislativas palestinas, un experimento democrático en el mundo árabe. Fue aquella la victoria de la desesperación. En el 2008 viví en Washington la victoria de Barack Obama en las presidenciales de Estados Unidos. Fue aquella la victoria que nos vendieron como la de la esperanza, envuelta en la grandilocuencia y la potencia de fuego (en muchos sentidos) estadounidense.

Lo de Ada Colau el domingo por la noche (y supongo que también lo de Manuela Carmena en Madrid, aunque la realidad madrileña la conozco mucho menos) fue la victoria del nosotros. Desde hace al menos cuatro años, la conversación política entre la ciudadanía se basa en el eje ‘ellos’ (políticos, banqueros, empresarios, prensa, también sindicatos, que son los que crearon, se aprovecharon y encubrieron esta crisis que es una estafa) y ‘nosotros’ (los ciudadanos, los que hemos pagado las consecuencias). España es un país en el que la política se vive en trincheras, con la camiseta siempre puesta, puro hooliganismo. Y en cambio, la noche del domingo mucha gente decía “nosotros hemos ganado”, y no lo decían de la forma en que estábamos acostumbrados a verlo en las conexiones en directo desde Génova o Ferraz; lo decían sin más camiseta debajo del vestido o la camisa que la del nosotros. Esa primera persona del plural explica casi todo lo sucedido, mucho de lo que está por suceder.

Hay un momento que creo que ejemplifica que ‘ellos’ no entienden nada, o casi nada, de lo que está sucediendo. En plena campaña, se publicó en los diarios y se emitió en las teles el vídeo de “cuando Ada Colau era ‘Supervivienda’ y reventaba actos de ICV”. Escandalazo: Colau vestida ciertamente de forma un poco ridícula para ridiculizar a quienes son sus socios en Barcelona en Comú. Sin duda ese vídeo iba a dañarla: asustaría a la gente (¿quién quiere a una tipa que se disfraza a lo Ruiz Mateos como alcaldesa de Barcelona?), se demostraría que su pacto con ICV es de conveniencia e hipócrita, se insistiría en que es una radikal, así, con k, que no hace política, sino activismo. ‘Ellos’, decía, no entienden nada. Porque lo que ese vídeo logró fue el efecto contrario: quienes temían o no querían a Colau se reafirmaron en su opinión, pero muchos otros lo que vieron fue a alguien con un discurso coherente desde hace años, innegablemente premonitoria en lo que estaba por suceder con el mercado mobiliario de este país. Vieron a una activista (y política) fiable. Vieron a uno de ‘nosotros’ que, a diferencia de la gran mayoría de ‘nosotros’, ha dedicado gran parte de su vida a combatir por ‘nosotros’. Aunque fuera poniéndose esas mallas y esa capa.

Es un error típico, con Colau, con Podemos, con la nueva política: abordarla con estructuras mentales de otro modelo. Míralos, dicen ellos, son iguales (de corruptos, de poco de fiar, de políticos) que los demás; son un suflé en los sondeos; los jóvenes se movilizan pero no votan; sólo con el voto de los desfavorecidos no se ganan elecciones; son talibanes, rígidos, dogmáticos, sin el centro no se gobierna; asustan a los votantes moderados… ¿Cuál es el sueldo medio en España? ¿Cuál es la tasa de paro juvenil en España? ¿Cuántos ‘nosotros’ tienen un parado de más de 50 años en la familia que sabe que jamás volverá a trabajar? Lo que ‘ellos’ no entienden es que igual la gente no sabe a quién votar, pero que muchos de los ‘nosotros’ tienen claro, muy claro, cristalino, a quién no van a votar.

‘Ellos’ no dan crédito ante la victoria de Colau en Barcelona. Mi opinión es que si no ha sido mayor es porque esta ciudad expulsó a muchos de sus habitantes (jóvenes y no tanto) al extrarradio dado que no podían permitirse pagar la vivienda en sus barrios y porque la inercia de votar con la camiseta del partido puesta es muy difícil de romper. ‘Ellos’ analizan el impacto político en minutos en las teles y las radios, en columnas en los diarios, y los ‘nosotros’ van por otros derroteros: los que aún se informan con el periodismo tradicional (que los hay) desconfían profundamente de lo que ven, escuchan y leen. Ya no necesitan intermediarios para acceder a la información política. Por tanto, viven, discuten, hablan y piensan fuera del radar tradicional. De esta forma, para ‘ellos’, los ‘nosotros’ son mucho más imprevisibles. Los ‘ellos’ viven en un mundo vertical; los ‘nosotros’, en uno horizontal.

Zapatero acabó siendo el presidente que puso en marcha el primer gran paquete de recortes. La victoria de Hamas fue un desastre para los palestinos, sobre todo en Gaza, con el bloqueo, la guerra y la miseria. Lo de Obama, más que una decepción, es un fraude intelectual. Colau, y Carmena, todos estos movimientos ciudadanos, mareas, confluencia y demás, el mismo Podemos, no son ni angelicales ni perfectos. Hay tantas expectativas depositadas en ellos que lo más fácil es que no las cumplan. Tienen un difícil trabajo por delante, y muchos de ellos probablemente fracasarán en su ambicioso intento. Pero tienen un plan, una idea. Visto el panorama político en este país (un erial), tener una idea es un tesoro. Pero su fuerza es que la ciudadanía los considera uno de los suyos. Son ‘nosotros’. Ese es el auténtico tesoro que no deben perder si quieren sobrevivir en un mundo de ‘ellos’. Y cambiarlo.

@jcbayle

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2 pensamientos en “Ellos, Nosotros y Colau

  1. Ayer hubiera deseado votar a los “nosotros” de Barcelona, Madrid, Zaragoza, Valencia, A Coruña, Cádiz… Obviamente, me tuve que conformar con hacerlo en el municipio donde vivo, pero sentí como propias todas esas victorias de la ilusión. Ilusión, votar, política. Tres palabras que hace mucho habían dejado de ir de la mano. Un buen síntoma que tanta gente votara ayer con una sonrisa, feliz de otorgar su confianza a un “nosotros”. Saludos.

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