Miedo

En el YMCA de Jerusalén Oeste una placa dice: “Este es un lugar cuya atmósfera es paz, donde las rencillas políticas y religiosas pueden ser olvidadas y la unidad internacional fomentada y desarrollada”. Son palabras de Edmund Allenby, mariscal británico, uno de los muchos militares que pueden decir en su biografía que “tomaron Jerusalén”, alto comisionado (gobernante) de Egipto y uno de los responsables militares de la caída del imperio Otomano. Hazañas (imperiales, por tanto colonialistas) por las cuales se le recuerda con el dudoso honor de bautizar el puente fronterizo entre Israel y Jordania (del lado israelí, puesto que del lado jordano el puente se llama Rey Hussein). Sigue leyendo

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Hijos de ‘Israel, 1957’

He aquí algunos posts que he publicado en Facebook a cuenta de la situación que se vive en Jerusalén:

  1. Dice Netanyahu que Hitler no quería exterminar a los judíos, sino expulsarlos, y que fue el entonces mufti de Jerusalén, Amin al-Husseini, el que le pidió que no lo hiciera, ya que entonces todos irían a Palestina. El mufti, dice Netanyahu, le dijo a Hitler que era mejor quemarlos vivos. Con lo cual queda demostrado que los árabes y los musulmanes (los de ahora, que son los que cuentan para Netanyahu) son literalmente peores que los nazis, voilà. La manipulación histórica del Holocausto para justificar el sionismo no es nueva (hay que leer a Finkelstein). Tampoco lo es la tesis de la relación entre Hitler y Al Husseini (una gran foto de ambos se puede ver en el Museo del Holocausto de Jerusalén, con la obvia implicación, muy cerca de un mapa de la población judía antes de la Segunda Guerra Mundial que ya incluye a Israel como país). Los ‘historiadores’ que defienden que el Holocausto fue una idea del mufti y de los islamistas (en serio) son considerados tan rigurosos en la academia como los que sostienen que el Holocausto es un invento y que no existió. En nombre de la memoria, el famoso “nunca olvidar”, algún día los judíos tendrán que levantarse y decir basta, mirar cara a cara al sionismo al estilo que Dorian Gray observaba su retrato y actuar en consecuencia (es lo que tiene que una ideología actúe en tu nombre, que es tu problema, lo cual vale para todos los nacionalismos). No es casualidad que mientras Netanyahu tortura la historia, algunos de los miembros de la extrema derecha heredera política, ideológica y sentimental de quienes realmente decidieron exterminar a los judíos son hoy los más fieles amigos del Estado de Israel.

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A lo Hebrón

Uno de las cosas que más horrorizan de Hebrón es que, sobre el papel, es un acuerdo de paz: en 1995 se dividió la ciudad entre H1 (la parte árabe, casi 200.000 personas) y H2 (la parte israelí, habitada por casi un millar de colonos protegidos por militares).Judíos y árabes se disputan un templo (la Mezquita de Ibrahim / la Tumba de los Patriarcas). Los colonos israelís (de un radicalismo extremo, cuna de Baruch Goldstein) porfían por ocupar casas y expandirse, sobre todo por la casbah. Protegidos por el Ejército, los colonos se instalan en edificios donde viven palestinos. Desde ese momento, en nombre de la seguridad del colono, la vida palestina alrededor de la casa desaparece: controles, registros, acoso, detenciones… Hay que ser heroico, o no tener adonde ir, para ser palestino y seguir viviendo en H2 y sus alrededores. Si uno quiere saber de qué va el mal llamado conflicto, con una mañana en Hebrón basta: la casbah abandonada, las Estrellas de David pintadas en las puertas de los palestinos que resisten, las pegatinas de «Muerte a los árabes» en las paredes, la basura acumulada en redes en lo alto de las callejuelas… Sigue leyendo

El cliché de la tercera Intifada

Es un cliché, un lugar común desde hace casi una década, hablar de tercera Intifada cada vez que se da un repunte de violencia en Jerusalén o los territorios ocupados. Lo hacen algunos periodistas, lo hacen muchos medios, lo hacen muchos analistas, incluso cancillerías internacionales. Hay casi una regla matemática, la ley de la tercera Intifada, podríamos llamarla: cuanto más lejos está alguien de los territorios ocupados (física, geográfica y humanamente), más propenso es a anunciar el advenimiento de la tercera Intifada. De ahí que estos días de disturbios en Jerusalén y Cisjordania vuelva a repetirse de nuevo en algunos diarios ese fenómeno tan divertido de leer en los titulares (que escriben los jefes en sus redacciones) referencias a la tercera intifada (vientos de, miedo de, imágenes de… las fórmulas varían), mientras los textos que siguen a los titulares (escritos por los corresponsales, que están más cerca del lugar de los hechos) niegan que haya nada parecido a una tercera Intifada… Sigue leyendo