G-e-n-t-e

¿Qué es lo que quieres hacer?, me preguntan algunos. ¿Dejar entrar a toda esa gente que viene sin papeles, sin pasaportes, que vete a saber cuántos están infiltrados por el Estado Islámico? ¿Quieres que nos convirtamos en Europa en los grandes paganos de las injusticias del mundo?, me dicen. Nosotros también tenemos problemas, añaden, no podemos ni pagar una sanidad decente para nosotros, cómo vamos a pagársela a ellos, si no podemos ni garantizar la educación de calidad para nuestros hijos cómo vamos a pagársela a los de ellos, qué culpa tenemos nosotros, los europeos, de que ellos tuvieran a Gaddafi, o a Assad, o a Saddam, de que no hayan hecho la ilustración, de que la religión los empobrezca, de que sus líderes los tiranicen, de que no sepan organizarse ni prosperar, pobre gente. Y dicen gente de esa forma, con esa entonación, con esa forma de masticar las letras, g-e-n-t-e, que te hacen desear jamás, por favor, que jamás yo sea g-e-n-t-e para ellos. Sigue leyendo

Nelson Mandela

Siempre me ha parecido peculiar esto de elogiar a los muertos una vez están eso, muertos, cuando ya no pueden escuchar a los vivos recitar sus virtudes, rememorar sus anécdotas, ensalzar sus figuras. Así que yo, si no os importa, escribiré mi, breve, elogio sobre Nelson Mandela mientras aún está vivo, cuando las portadas que están ya diseñadas no han visto la luz, cuando los obituarios ya redactados no se han publicado, cuando las lágrimas aún no se han derramado. Por supuesto, Mandela nunca leerá estas líneas, ni falta que le hace. Cuando eres Mandela supongo que debes de estar acostumbrado a que la gente te escriba, te hable, te rece, se dirija a ti como buenamente puede sin que tú no tengas ni la más remota idea de que es así. Sigue leyendo