Saving Israel from Itself

The little dirty secret of the of the UN’s resolution on Israeli settlements is that It is useless, despite all the noise and the fury coming from the israeli prime minister office. The building of settlements and the transfer of population from the occupier country to the occupied land is illegal according to  international law, and all the resolution does is reminding that fact. When it  pledged to the Quartet’s road map (yes, It still exists!)   Israel committed itself to freeze the building of settlements on occupied Palestinian land, something that, of course, it did not happen and will not happen. Sigue leyendo

Trump, Israel, Palestina y el fatalismo ilustrado

La irrupción de Donald Trump en la escena política primero estadounidense y después mundial supone un reto para el periodismo, ya que en el presidente electo de Estados Unidos confluyen muchas corrientes que definen este oficio y su entramado ideológico y empresarial, desde el componente espectáculo de la información hasta la adaptación a nuevas formas de informar en la época de las redes sociales, pasando por dilemas como qué es más importante, la imparcialidad o denunciar a los mentirosos como lo que son: mentirosos. Dos de estas corrientes que confluyen en Trump son la reducción al individuo de complejas corrientes históricas y la querencia, casi avidez, por predecir lo que va a suceder antes de que ocurra, una suerte de complejo de Nostradamus.  Sigue leyendo

El cabreo universal

Todos los políticos son iguales. La culpa es de los burócratas de Bruselas. Washington is broken. No nos representan. No es una crisis, es el sistema. Yo no soy antisistema, el sistema es anti-yo. Son frases de uso recurrente en las conversaciones, ya convertidas en clichés, y eslóganes de manifestaciones de indignados. Cambian palabras y hay decenas de detalles propios de cada país, pero en esta cabreo universal hacia el orden establecido que recorre el mundo occidental, desde Europa del este hasta Estados Unidos, hay varias ideas que se repiten y un eje primordial, primario, que monopoliza la conversación: el eje ellos (los políticos, los bancos, los empresarios, los medios de comunicación tradicionales, el 1%, el establishment, en definitiva) y el nosotros (los ciudadanos, la gente, el 99%, las víctimas de una crisis que explotó con los hipotecas subprime en EEUU y se cebó con el sistema del Estado del bienestar en Europa y que es percibida como una estafa por los que se quedaron en la cuneta o por esa clase media a la que la gran depresión del siglo XXI ha empobrecido). Y a partir de este eje, un totum revolutum en el que conviven sinceros llamamientos a un cambio imprescindible y la barra libre para el populismo de todo pelaje.

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¿Y si Trump no gana?

Es la pregunta que provoca pesadillas desde que se empezó a intuir, en lo más crudo del invierno, que lo de Donald Trump era algo más que una broma pesada, la excentricidad de un magnate pasto de telerrealidad. ¿Y si Trump gana? Y, en efecto, ganó las primarias, se hizo con la candidatura del partido Republicano, nos lo encontramos en un duelo con Hillary Clinton. Y de nuevo, la pregunta fatal: ¿Y si Trump gana? Y cuando solo falta una semana para el primer martes después del primer lunes ahí sigue el magnate, a un paso del botón nuclear, a pesar de todo, y ese todo engloba racismo, ignorancia y acusaciones de acoso sexual. Como un malvado de peli de terror de los 80, nada puede con Trump. El último giro del guión que ha convertido estas elecciones en una de las de peor nivel de la historia de EEUU es la ¿inoportuna? carta del director del FBI que ha resucitado el escándalo de los correos electrónicos de la exsecretaria de Estado. Una sorpresa de octubre a las puertas de noviembre. “Por favor, que se acabe ya esto”, reclamaba en su show el cómico John Oliver. El problema es que el martes esto no habrá hecho más que empezar.

Este artículo se publicó en El Periódico de Catalunya el 1 de noviembre del 2016. Puedes leerlo entero aquí.

Trump: un pitbull sin pintalabios

A Mitt Romeny no le gusta Donald Trump. El millonario mormón que en el 2012 perdió las elecciones ante Barack Obama y que en el 2008 perdió las primarias republicanas ante John McCain ha cargado duramente contra el millonario que encabeza por ahora la carrera en el GOP para ser el candidato a la Casa Blanca. Romney ha sido el último venerable nombre del partido –lo que la prensa estadounidense llama ‘establishment’ republicano— en cargar contra Trump. Le ha dicho, literalmente, de todo en un discurso dedicado a desprestigiar al tipo que encabeza las primaria de su partido. Un párrafo ilustrativo: “There are a number of people who claim that Mr. Trump is a con man, a fake. There is indeed evidence of that. Mr. Trump has changed his positions not just over the years, but over the course of the campaign, and on the Ku Klux Klan, daily for three days in a row.” Sigue leyendo

Trump y el ‘show-business’ de los feos

En este tiempo de florecimiento de nuevos medios y nuevas narrativas periodísticas, hay un proyecto cuyo devenir me intriga por encima del resto: el aterrizaje en Bruselas de ‘Politico’, la publicación que en Washington ha logrado convertirse en la referencia de la información política, por encima de cabeceras clásicas como ‘The Washington Post’. La política de Estados Unidos es muchas cosas, y una de ellas es espectáculo, un ‘show’ que los medios alimentan y retroalimentan con gran sentido del momento y del sentido escénico por tres grandes motivos, no necesariamente en este orden: porque es su obligación social, porque su opinión pública lo exige y porque es rentable económicamente. En ese sentido, la gris y burocrática Bruselas está muy alejada del ‘show-politics-business’ de Washington. A Jay Leno, y a muchos otros antes y después de él, se le atribuye la frase “la política es el show-business de los feos”. En Bruselas sin duda hay muchos feos, mucha política y mucho negocio; lo que me intriga es si de todo ello se puede hacer además un ‘show’ entretenido y rentable a la estadounidense. Sigue leyendo

El racismo no es controvertido

Dos muertos en un tiroteo en una exposición de caricaturas de Mahoma en Texas. Las noticias dicen que la “controvertida” y “polémica” exposición la formaban los dibujos presentados a un concurso de caricaturas del profeta Mahoma organizada por The American Freedom Defense Initiative en respuesta a la “violencia e intimidación” de grupos musulmanes. Para el mejor dibujo había un premio de 10.000 dólares. Nos dicen las noticias publicadas en la prensa española que la organizadora de la exposición es “una asociación a favor de la libertad de expresión”, The American Freedom Defense Initiative. No nos dicen las crónicas digitales que el otro nombre de The American Freedom Defense Initiative no es otro que Stop Islamization of America, organización de extrema derecha que es una vieja conocida: fue la que impulsó el rechazo a la construcción de una mezquita a dos calles de la zona cero de Nueva York. Sigue leyendo