¿Y si Trump no gana?

Es la pregunta que provoca pesadillas desde que se empezó a intuir, en lo más crudo del invierno, que lo de Donald Trump era algo más que una broma pesada, la excentricidad de un magnate pasto de telerrealidad. ¿Y si Trump gana? Y, en efecto, ganó las primarias, se hizo con la candidatura del partido Republicano, nos lo encontramos en un duelo con Hillary Clinton. Y de nuevo, la pregunta fatal: ¿Y si Trump gana? Y cuando solo falta una semana para el primer martes después del primer lunes ahí sigue el magnate, a un paso del botón nuclear, a pesar de todo, y ese todo engloba racismo, ignorancia y acusaciones de acoso sexual. Como un malvado de peli de terror de los 80, nada puede con Trump. El último giro del guión que ha convertido estas elecciones en una de las de peor nivel de la historia de EEUU es la ¿inoportuna? carta del director del FBI que ha resucitado el escándalo de los correos electrónicos de la exsecretaria de Estado. Una sorpresa de octubre a las puertas de noviembre. “Por favor, que se acabe ya esto”, reclamaba en su show el cómico John Oliver. El problema es que el martes esto no habrá hecho más que empezar.

Este artículo se publicó en El Periódico de Catalunya el 1 de noviembre del 2016. Puedes leerlo entero aquí.

Trump: un pitbull sin pintalabios

A Mitt Romeny no le gusta Donald Trump. El millonario mormón que en el 2012 perdió las elecciones ante Barack Obama y que en el 2008 perdió las primarias republicanas ante John McCain ha cargado duramente contra el millonario que encabeza por ahora la carrera en el GOP para ser el candidato a la Casa Blanca. Romney ha sido el último venerable nombre del partido –lo que la prensa estadounidense llama ‘establishment’ republicano— en cargar contra Trump. Le ha dicho, literalmente, de todo en un discurso dedicado a desprestigiar al tipo que encabeza las primaria de su partido. Un párrafo ilustrativo: “There are a number of people who claim that Mr. Trump is a con man, a fake. There is indeed evidence of that. Mr. Trump has changed his positions not just over the years, but over the course of the campaign, and on the Ku Klux Klan, daily for three days in a row.” Sigue leyendo

Trump y el ‘show-business’ de los feos

En este tiempo de florecimiento de nuevos medios y nuevas narrativas periodísticas, hay un proyecto cuyo devenir me intriga por encima del resto: el aterrizaje en Bruselas de ‘Politico’, la publicación que en Washington ha logrado convertirse en la referencia de la información política, por encima de cabeceras clásicas como ‘The Washington Post’. La política de Estados Unidos es muchas cosas, y una de ellas es espectáculo, un ‘show’ que los medios alimentan y retroalimentan con gran sentido del momento y del sentido escénico por tres grandes motivos, no necesariamente en este orden: porque es su obligación social, porque su opinión pública lo exige y porque es rentable económicamente. En ese sentido, la gris y burocrática Bruselas está muy alejada del ‘show-politics-business’ de Washington. A Jay Leno, y a muchos otros antes y después de él, se le atribuye la frase “la política es el show-business de los feos”. En Bruselas sin duda hay muchos feos, mucha política y mucho negocio; lo que me intriga es si de todo ello se puede hacer además un ‘show’ entretenido y rentable a la estadounidense. Sigue leyendo