El cliché de la tercera Intifada

Es un cliché, un lugar común desde hace casi una década, hablar de tercera Intifada cada vez que se da un repunte de violencia en Jerusalén o los territorios ocupados. Lo hacen algunos periodistas, lo hacen muchos medios, lo hacen muchos analistas, incluso cancillerías internacionales. Hay casi una regla matemática, la ley de la tercera Intifada, podríamos llamarla: cuanto más lejos está alguien de los territorios ocupados (física, geográfica y humanamente), más propenso es a anunciar el advenimiento de la tercera Intifada. De ahí que estos días de disturbios en Jerusalén y Cisjordania vuelva a repetirse de nuevo en algunos diarios ese fenómeno tan divertido de leer en los titulares (que escriben los jefes en sus redacciones) referencias a la tercera intifada (vientos de, miedo de, imágenes de… las fórmulas varían), mientras los textos que siguen a los titulares (escritos por los corresponsales, que están más cerca del lugar de los hechos) niegan que haya nada parecido a una tercera Intifada… Sigue leyendo

Más allá de Gaza (II)

Argumenta Amira Hass en este artículo que Hamas ha salido reforzada de la Operación Pilar de Defensa y, claro, no le voy a llevar la contraria a Amira Hass. Es indudable, se mire por donde se mire, que Hamas forma parte de la lista de vencedores de estos días de violencia. También el nuevo Egipto presidido por Mohamed Mursi ha ganado al ser el mediador clave del alto el fuego, así que es inevitable que Hamas también se beneficie de ello en forma de reconocimiento internacional, un proceso que ya estaba en marcha (Qatar, Turquía) y que muy probablemente se acelerará. Sigue leyendo

Madrid: 20 años

El 30 de octubre se cumplieron 20 años de la Conferencia de Madrid, considerada el punto de inicio del Proceso de Paz, así, con mayúsculas, entre palestinos e israelíes. Pese a que la conferencia aún hoy es especialmente querida por la prensa y analistas españoles por razones obvias (como hemos visto estos días de recuerdos), no hace falta insistir en lo que el transcurso del tiempo ya ha dejado claro: que la conferencia por sí misma no sirvió para nada más allá de una foto, que fue simplemente un colosal ejercicio de relaciones públicas de todos los presentes. Es incluso falso darle a Madrid alguna influencia en Oslo (más allá del manido ‘al menos sirvió para que se sentaran a negociar’); como mucho, que sus interminables e infructuosas rondas negociadoras posteriores sirvieron de cortina de humo de lo que acabó siendo los acuerdos que llevan el nombre de la capital noruega.

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