‘Bullshit’ en Siria

La gracia, por decirlo de una manera desagradable, de lo que está sucediendo en Siria es que rompe esquemas preconcebidos. Lo cual, por otra parte, no deja de ser la marca de la casa de Oriente Próximo, el lugar donde las alianzas jamás son lo que deberían, la gente no vota lo que se supone que debe votar (cuando la dejan) y las revoluciones no las ganan los que deben ganarlas. Al romperse los esquemas, el panorama del campo de batalla es caótico. Y es entonces cuando surgen, si es que existen, los principios. Sigue leyendo

Un mensaje que Assad puede entender

El primer mensaje que le han enviado en dos días a Bachar al Assad, el de unos impecables demócratas libios jugando con el cadáver de Muammar al Gadaffi, es efectista pero poco efectivo: el vídeo es viral (el morbo, ya se sabe), la intención es ingeniosa (por llamarla de alguna manera) pero dudo de que haga mella en el dictador sirio. No porque no le guste Internet y no lo haya visto, que sabemos que le gusta y mucho, sino porque la estructura de poder que está luchado en Siria por su supervivencia va más allá de la propia figura del dictador.

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Primaveras más primaverales

La lista de motivos por los que Siria no es Libia es larga y harto conocida: el Ejército sirio es más fuerte que el libio y, a pesar de las deserciones que nutren el llamado Ejército Libre Sirio (ELS), más cohesionado; Muammar al Gaddafi estaba solo, mientras que Bachar al Asad tiene aliados en la zona, desde Irán hasta Hizbulá,  y al menos hasta hace poco, Hamas. Por tanto, una intervención internacional a la libia entrañaría riesgos en un país que está en el meollo de Oriente Próximo, fronterizo con Irak, Israel. Turquía, Jordania y Líbano y piedra angular del conflicto con Israel. ¡Ah!, añaden los que ven el mundo a través de un solo prisma, en Siria no hay petróleo, cosa que sí había en Libia. Y otro ¡ah!, añaden otros: en Siria se puede prender una llama sectaria que arrase la zona, lo que no ocurría en la Libia de Gaddafi. Sigue leyendo