Gaza respira, pero gana la ocupación

Artículo publicado en la edición impresa de El Periódico de Catalunya el 28 de agosto del 2014

Más de 2.100 muertos, 508 de ellos niños después, miles de palestinos se lanzaron a las calles de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este para cantar victoria por un alto el fuego que, si bien desde el punto de vista humanitario es una excelente noticia, no es más que una tregua: el bloqueo no se levanta (se alivia, y ya veremos cuánto) y la reconstrucción de la franja, si se lleva a cabo, la dejará en el punto donde estaba a principios de julio: asfixiada, paupérrima, dependiente en todo de Israel y solo aliviada por el Egipto de Abdelfatah al Sisi cuando a El Cairo le place. Cuesta ver qué ha ganado la población palestina, y sin embargo lo celebra, porque para ellos, resistir es sobrevivir y sobrevivir es vencer. Sigue leyendo

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Hacer un John Kerry

El primer responsable de una acción es quien la comete. Por tanto, el primer responsable de la muerte de civiles en Gaza es el Ejército de Israel y, por consiguiente, el Estado de Israel, su Gobierno y la gran mayoría de su población, dado que no se ve en las calles a miles de israelíes protestando por la muerte de centenares de palestinos, muchos de ellos niños, bajo el fuego de uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Al contrario, sin el apoyo mayoritario de la población ni Gaza ni, en un plano mayor, la ocupación misma, podrían suceder. Sigue leyendo

A los trovadores y escribas de la paz

Es ver a los cuatro niños asesinados en la playa de Gaza al lado del hotel al Dirah (se llamaban Ahed Bakr, Zakaria Bakr, Mohd Bakr e Ismail Bakr, hay que decir los nombres, siempre hay que decir los nombres) y acordarme de esos trovadores que van a Israel a cantarle a la paz, de esos escritores que van a Israel a recoger premios y citan a aquellos israelís que quieren la paz, de esos clubs de fútbol que van a Israel a montar clínics por la paz. Me acuerdo de ellos porque suelen dar  unas cuantas lecciones acerca de que Israel no es monolítico, de que en Israel hay muchos propalestinos (más, se diría oyéndoles, que en la misma Palestina), de que en Israel  hay mucha gente que quiere la paz. Me acuerdo de ellos porque no he visto a esos miles y miles de personas que acudieron a sus conciertos en busca de paz salir a las calles de Tel-Aviv y de Jerusalén para protestar por la masacre de Gaza. Sí, salieron unos cuantos en Tel-Aviv, los cuatro de siempre, y fueron abucheados y acosados por grupos de extrema derecha que lucían camisetas de grupos neonazis alemanes. A algunos les parecerá sorprendente y hasta demencial; a mí me parece consecuente con lo que es ya hoy y el camino hacia el que va el Estado de Israel. Sigue leyendo

Dejar en paz a la paz

Texto preparado para una charla organizada por el Col.lectiu Antimilitarista de Sant Cugat el 12 de octubre del 2013

Antes de empezar quisiera tener unas palabras de recuerdo para mi amigo y compañero de El Periódico Marc Marginedas, que se encuentra secuestrado en Siria desde principios de septiembre por el simple hecho de haber ido a contar lo que allí sucede.

Me gustaría empezar hablando de una de las víctimas ocultas del conflicto entre palestinos e israelíes. No, no me refiero a los palestinos, ni a los beduinos, ni a los cuatro israelíes de izquierdas, ni a los académicos que piden un boicot a las universidades israelíes ni a los habitantes de las aldeas árabes de la Galilea. No. Me refiero a las palabras, a la capacidad de elaborar un discurso coherente en el que todos sepamos lo que estamos diciendo porque las palabras significan lo que significan y no otra cosa. Una de las consecuencias del conflicto es la desnaturalización de una serie de palabras que no significan lo que deberían significar sino que sirven de parapeto, de muralla, para ocultar una realidad diametralmente opuesta a su significado. Espero que comprendáis que, para mí, las palabras son un bien valioso, a proteger. Soy periodista, y mientras haya alguien interesado en ello me dedico a captar hechos, manipularlos (en el sentido etimológico del verbo) y convertirlos en palabras. Les tengo, pues, un cariño especial a las palabras. Sigue leyendo

El Barça y la paz (II)

Es  verdad, a israelíes y palestinos les apasiona el fútbol. Y, claro, si a uno le gusta el fútbol, y no habita en la caverna, los últimos años se habrá aficionado al Barça. Cómo no hacerlo. Así que podemos afirmar que es un hecho cierto que a palestinos e israelíes les gusta el fútbol y que a muchos de ellos les gusta el Barça.

A partir de este hecho, nacen frases del tipo “si hay algo que tienen en común palestinos e israelíes es…”. En este caso, “si hay algo que tienen en común palestinos e israelíes es el fútbol”. O, como ha dicho el presidente del Barça, Sandro Rosell, “Si algo tienen en común israelís y palestinos es que son del Barça”. Es mentira, claro. De entrada, porque la popularidad del baloncesto entres los israelíes es altísima y allí, en la cancha, el Barça como club no es un amigo, sino un rival del Maccabi de Tel-Aviv. Sigue leyendo

‘Big Bang’ de Hawking a Israel

Artículo publicado en El Periódico el 8 de mayo del 2013

La decisión de Stephen Hawking de boicotear un acto académico en Israel es de las que duelen en el Estado hebreo. Según ha publicado el diario ‘The Guardian’, Hawking ha decidido no participar en una conferencia organizada por el presidente Shimon Peres (nada menos), bautizada como Facing Tomorrow, a la que están invitados decenas de personalidades artísticas y científicas en junio y que este año, además, conmemora el 90º cumpleaños de Peres (nada menos). No es Hawking el primer nombre que rechaza acudir a esta cita: Elvis Costello, Roger Waters, Brian Eno, Annie Lennox y Mike Leigh son otros que no irán. El daño del ‘no’ de Hawking viene dado por su innegable reputación en el mundo científico, lo cual le da enorme trascendencia. Aunque tampoco debería caer como una sorpresa total en Tel-Aviv: ya antes Hawking se había referido a la ocupación israelí de los territorios palestinos como ‘apartheid’. Sigue leyendo

La ‘auctoritas’ israelí en un conflicto muy sencillo

Admito que me da pereza ponerme a debatir sobre los argumentos, por llamarlo de alguna forma, con los que Antonio Muñoz Molina ha justificado su decisión de recoger el premio Jerusalén de literatura. Para alguien que dijo que una de las tareas de los escritores es “luchar contra los clichés y los estereotipos”, sus justificaciones son un cúmulo de lugares comunes y frases hechas (esa sociedad israelí tan “abierta y plural”) que me causan eso, pereza. Zanjaré el tema diciendo que no puedo estar más de acuerdo con el extraordinario escritor: en España existe poco conocimiento de Israel y el que hay está lleno de estereotipos. Él es un perfecto ejemplo. Sigue leyendo