La caída del caballo de Thomas L. Friedman

Y Thomas L. Friedman se cayó el caballo. En este artículo en The New York Times, el prestigioso periodista llega taaaaarde a la obvia realización de que la solución de los dos Estados en Palestina e Israel es una idea muerta ya que lo que hay de facto en la zona es un Estado desde el mar hasta el río. A partir de aquí –bienvenido al mundo real, aunque sea con más de una década de retraso– Friedman lista los culpables de que se haya muerto ese proceso de paz que tanto le ha dado de comer durante tanto tiempo: la extrema derecha (colonos) israelíes, Binyamin Netanyahu, Hamas (por elegir no convertir Gaza en Singapur (sic), en serio, lo dice en serio) y Mahmud Abbás por echar a Salam Fayyad (recontrasic) y dedicarse a buscar resoluciones de la ONU (qué desfachatez) en lugar de construir un Estado (recontracontrasic). Friedman dedica, por supuesto, más espacio a las culpas de Hamas y Abbás que a las de Netanyahu.

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Contra el olvido

(Texto preparado para la presentación del libro de Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro ‘Contra el olvido, Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948’)

Resulta un ejercicio impactante observar con detenimiento las fotografías que conforman esta joya que es ‘Contra el olvido, Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948’. Es impactante porque muestra una vida, la palestina, que existía antes de la creación del Estado de Israel, a pesar de ese mito de la tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra, que siempre me ha parecido uno de los más crueles de los del sionismo y al mismo tiempo uno de los más clarificadores, ya que muestra en toda su crudeza la base colonialista y nacionalista extrema de esta ideología.

Viendo las fotos, por ejemplo, de la sesión de cine al aire libre en Halhul, o la del equipo de la Radiodifusión palestina, o los retratos de Alexia Khoudry en vestido de noche, tan alejadas del cliché árabe que tenemos hoy, es inevitable pensar ¿y si?: ¿Y si Palestina no llevara más de un siglo envuelta en guerras, ocupación, apartheid? ¿Y si la comunidad internacional no hubiera incentivado, auspiciado y permitido lo sucedido desde que a finales el siglo XIX se instaló la primera colonia sionista en la Palestina histórica? Sigue leyendo

Gaza, la primavera y el señor Wolfensohn

Se cumplen diez años de la crucial victoria de Hamas en las elecciones legislativas de la ANP y yo no puedo dejar de pensar en James D. Wolfensohn.

Hace diez años, decía, nos levantamos en Gaza con un bombazo diferente de los habituales, cuyas consecuencias duran hasta hoy: Hamas había ganado las elecciones legislativas de la Autoridad Nacional Palestina. Recuerdo que mi crónica publicada el 26 de enero del 2006 en El Periódico (lo que se llama una previa, escrita el día anterior) anunciaba en el título la victoria de Al Fatah. Por supuesto, estaba caducada casi en el mismo instante en que se imprimió y se distribuyó el diario. Releída después, era una crónica que titulaba con la previsible victoria de Al Fatah pero que, a partir del lid, enumeraba los motivos por los cuales… Al Fatah iba a perder. No me sucedió sólo a mí, nos pasó a todos los corresponsales: todos nos habíamos movido por los territorios ocupados, todos sabíamos del hartazgo de la población palestina, todos éramos capaces de enumerar los motivos por los cuales Hamas debía ganar. Y aun así, resultaba inconcebible que Al Fatah fuera derrotada y cediera el poder (lo primero sucedió; lo segundo, como se vio después, era cierto). Los palestinos, siempre un paso por delante de sus “hermanos árabes”, inauguraron lo que después Robert Fisk llamó “la manía de los árabes de no votar lo que toca”. Lo que toca, claro, lo decide Occidente. Sigue leyendo

Mercado cautivo

La cita de un funcionario europeo, desde el anonimato, es buena y, por tanto, ha hecho fortuna en la prensa estos días: “It is outrageous that a country which has just demolished 25,000 houses is demanding that their construction industry benefit from rebuilding them at the expense of the international community. Talk about chutzpah writ large” La lástima es que a UE sólo dice estas cosas desde el anonimato. Su función en la tragedia palestina es merecedora en realidad de figurar en una farsa: el pagano al cual unos desprecian y los otros aún deben agasajar aunque lo hayan dejado ya por imposible, hartos de su inutilidad. El ciclo se ha dado ya tantas veces que daría risa si no fuera tan penoso: la UE paga la construcción, Israel destruye, la UE paga la reconstrucción, Israel vuelve destruir. Cuanto mayor es el problema de conciencia (como ahora en Gaza, esos 50 días de ominoso silencio), más dinero aportan los europeos. Que ahora se enfaden porque resulta que Israel quiere que sean sus empresas quienes reconstruyan Gaza es, como dice el periodista Jonathan Cook en su imprescindible blog, ridículo: esto siempre ha sido así. Se llama, como todo lo que sucede en la zona, ocupación y sus estructuras. Sigue leyendo

Cifras y listas

Buscando cifras para un tema que estoy preparando: veo que desde que Binyamin Netanyahu fue elegido primer ministro por segunda vez en el año 2009 (después de la operación Plomo Fundido en Gaza) hasta el inicio de la actual operación militar  han muerto a manos de las fuerzas de seguridad y del Ejército israelíes en los territorios ocupados 571 palestinos, 84 de ellos niños. Más de un centenar de estas muertes corresponden a la operación militar en Gaza del 2012. El número de israelíes muertos es de 28, 21 de ellos civiles y 7 militares, incluidos los tres colonos de Hebrón. A esto hay que sumarle, por supuesto, las cifras de lo de Gaza ahora, que arrojan de entrada una conclusión: que en unos días Israel ha matado a más palestinos que en cinco años. También hay otra: que la ocupación israelí mata día a día con un goteo imparable sin que haya el más mínimo revuelo mediático y político. Son esos 571 palestinos muertos, entre otras cifras, lo que explica los muertos de estos días en Gaza. Sigue leyendo

Dejar en paz a la paz

Texto preparado para una charla organizada por el Col.lectiu Antimilitarista de Sant Cugat el 12 de octubre del 2013

Antes de empezar quisiera tener unas palabras de recuerdo para mi amigo y compañero de El Periódico Marc Marginedas, que se encuentra secuestrado en Siria desde principios de septiembre por el simple hecho de haber ido a contar lo que allí sucede.

Me gustaría empezar hablando de una de las víctimas ocultas del conflicto entre palestinos e israelíes. No, no me refiero a los palestinos, ni a los beduinos, ni a los cuatro israelíes de izquierdas, ni a los académicos que piden un boicot a las universidades israelíes ni a los habitantes de las aldeas árabes de la Galilea. No. Me refiero a las palabras, a la capacidad de elaborar un discurso coherente en el que todos sepamos lo que estamos diciendo porque las palabras significan lo que significan y no otra cosa. Una de las consecuencias del conflicto es la desnaturalización de una serie de palabras que no significan lo que deberían significar sino que sirven de parapeto, de muralla, para ocultar una realidad diametralmente opuesta a su significado. Espero que comprendáis que, para mí, las palabras son un bien valioso, a proteger. Soy periodista, y mientras haya alguien interesado en ello me dedico a captar hechos, manipularlos (en el sentido etimológico del verbo) y convertirlos en palabras. Les tengo, pues, un cariño especial a las palabras. Sigue leyendo

Samaria sin ti

(Artículo publicado en la web de El Periódico de Catalunya el 22 de junio del 2012) http://cosasdelavida.elperiodico.com/sociedad/samaria-sin-ti/

Corre dijo la tortuga, atrévete dijo el cobarde, estoy de vuelta, dijo un tipo que nunca fue a ninguna parte. Shalom, dijo Joaquín Sabina, Salam alaikum, dijo Joan Manuel Serrat, y ambos iniciaron así, con este manido saludo del que se moja hasta el gaznate por no querer mojarse, un concierto en Tel-Aviv que ha sido ampliamente criticado por parte de la sociedad civil catalana y española. Sigue leyendo