iPad en el avión

Lo llaman seguridad, pero no lo es. Decisiones como la de prohibir que ciertos pasajeros (los que embarcan desde una serie de países de Oriente Próximo y África con vuelos directos a Estados Unidos o el Reino Unido) suban a aviones con dispositivos electrónicos no es una medida de seguridad. Es, dejando de lado proteccionismo comercial para ayudar a las aerolíneas estadounidenses, una flagrante forma de discriminación. Y otras cosas más:

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(Des)Israelizar Europa

Hay que israelizar Europa para convivir con el terrorismo, leo después de los atentados de Bruselas. La idea no es nueva. Quienes la propugnan  se refieren a que, bajo la amenaza del terrorismo, las sociedades europeas deben fijarse (y copiar) el modelo de seguridad de Israel. Europa mira a Israel para rediseñar la seguridad de sus aeropuertos, leo en noticias que abundan en uno (otro) de los mitos que con tesón Israel ha ido construyendo a lo largo de los años: su innegociable dedicación a la autodefensa, su indiscutible eficacia a la hora de combatir a quienes osan atacarle, su condición de fiero David rodeado de Goliats que amenazan su misma existencia, su tenacidad en golpear fuerte a sus enemigos, desde Adolf Eichmann al palestino al que un soldado remató en el suelo de un tiro en la cabeza la semana pasada en Hebrón. Leo, digo, este clamor por israelizar Europa y coincide con que voy al aeropuerto de El Prat, y en el mostrador de facturación de El Al presencio los interrogatorios a los viajeros, los registros, cómo “en busca de explosivos” unos agentes israelíes que no responden ante las autoridades españolas registran la mochila de una niña de 5 años de la que surge la cabeza de un osito de peluche. Nada de otro mundo, es lo habitual si vuelas a Tel-Aviv con una compañía aérea israelí desde cualquier parte del mundo. Leo, veo y escucho a quienes en las tertulias propugnan esta Israelización sin más bagaje ni conocimiento ni experiencia que haber visto en la tele con cortes publicitarios ‘Munich’ de Steven Spielberg y pienso en un buen amigo y gran periodista que con su sorna tan gallega solía decir: “Es falso que El Al sea la aerolínea más segura del mundo. Si acaso lo será, qué se yo, Varig, porque nadie tiene ningún interés en hacer estallar uno de sus aviones”. Sigue leyendo

Bombardeemos Idomeni

Ya los oigo: “¿Ves?”, dicen, “¿Ves lo que pasa con el buenismo? ¿Ves lo que sucede cuando dejas entrar a hordas de musulmanes? ¿Ves como no se puede abrir la mano? ¿No ves que estamos en guerra y que cuando se está en guerra no se puede dejar entrar al enemigo? ¿Ves como el islam es una quinta columna dentro de Occidente? ¿Ves?” Sigue leyendo

No en su nombre, ni en el nuestro

El 11-M me pilló en Umm Qasr, justo en la frontera entre Kuwait e Irak. Me encontraba allí preparando una serie de reportajes sobre el primer aniversario de la invasión de Irak por parte de las tropas estadounidenses y británicas. Aún no había surgido con toda la fuerza la insurgencia, y en las calles del sur chií de Irak aún era posible ver patrullar a los soldados británicos sin casco ni aparatosos despliegues. Aquello estaba a punto de cambiar, aquellos días por ejemplo un atentado acabó con la vida de varios soldados italianos en Nasiriya. Pero para un periodista occidental aún era posible viajar por Irak y mezclarse con la gente, ir, ver, escuchar y contar, que al fin y al cabo ese es nuestro trabajo. Sigue leyendo

Emojis y refugiados

¡Qué barbaridad de emojis que hay en Facebook estos días! Es publicar un post exigiendo a las autoridades que pongan fin al sufrimiento de los refugiados sirios y llenarse tu muro de ‘Me Gusta’ de decenas de personas. Es escribir un post criticando el sensacionalismo de los medios por publicar la foto del pequeño Aylan muerto en la playa (acompañando el post con la foto, por supuesto, que las redes sociales no son un medio donde se publican cosas, sino donde se comparten) y cientos de amigos te aplauden y te dan la razón, todo por la audiencia, malditos medios, total, para qué queremos periodistas, todo el mundo sabe que si una fotógrafa profesional que trabaja para una agencia de noticias no hubiera ido a la playa a informar de lo sucedido (y a fotografiar el cadáver del pequeño Aylan), seguro, seguro, seguro que un muchacho con un móvil hubiera tomado igualmente la foto, ¿no? ¿No? ¿No? Y no la hubiera publicado en Facebook, sino que la hubiese compartido para denunciar tanta sinrazón, ¿verdad? ¿Verdad? ¿Verdad? Sin ánimo sensacionalista, por supuesto, nada más lejos que el sensacionalismo del ánimo, espíritu y letra de las redes sociales, ¿a que sí? ¿A que sí? ¿A que sí? Sigue leyendo

Palabrería hueca

Francia, Kobane, Túnez, Kuwait y Somalia, en un día. Decenas de muertos. En Europa. En África. En Oriente Medio. Francia, Kobane, Túnez, Kuwait y Somalia. Estado Islámico, Al Shabab, Al Qaeda… da igual las siglas.  Me gustaría buscar el nombre y apellidos de los muertos, pero para qué engañarnos, soy incapaz de encontrar cómo se llamaban aquellos que no son occidentales. Francia, Kobane, Túnez, Kuwait y Somalia. El Estado Islámico baña en sangre el primer aniversario del nacimiento de su demencial califato, se dice. Es cierto. También lo es que sin Francia y Túnez (por lo de los objetivos turísticos) en la lista tal vez este no sería hoy el tema del día en Occidente, seguro que no habría tanta gente aterrorizada ante los televisores. Como también es verdad que en Francia, Túnez y Kuwait han probado hoy un pequeño trago del horror que se vive a diario en Siria e Irak. De horror, en Kobane y Somalia algo saben. Sigue leyendo

El profeta como excusa

El mismo día en que ‘Charlie Hebdo’ agota millones de ejemplares con una nueva caricatura de Mahoma, en algunos países árabes y musulmanes se producen detenciones de periodistas por reproducir la portada de la revista, y algunos clérigos y regímenes (Irán, Marruecos) protestan por este nuevo “desafío”, dicen, al islam. Estas reacciones, en Occidente, son consideradas pruebas fehacientes de que con el islam no hay nada que hacer que, como dice el primer ministro francés, Manuel Valls, Occidente está en guerra con una parte del islam.

El 6 de febrero del 2006 publiqué una pieza en El Periódico titulada ‘El profeta como excusa’. Estábamos en plena tormenta de la primera crisis de las carticatura de Mahoma, y el día anterior una turba había asaltado el consultado danés en Beirut. Releído ahora, el texto es, por un lado, vigente y, por el otro, un poco agorero. Sigue leyendo