Árboles y ‘check points’

(Texto preparado para la charla ‘Del conflicto a la red de violencias’, en el marco de la exposición Jerusalem ID de Mapasonor + Domènec, en Mataró el 6 de octubre del 2016)

Hay en Jerusalén un entramado de cables en los postes de la luz, a simple vista como los de cualquier otra ciudad, pero en realidad muy diferentes. Este cable es muy similar al de la electricidad o al del teléfono, con la particularidad que de vez en cuando cuelga de él un trozo de tela rojo. Cuesta verlo, y si lo ves, cuesta identificarlo como lo que es, un muro invisible que separa espacios. Según establece la Torá, hay 39 categorías de actividades prohibidas durante el shabat. Una de ellas es transportar objetos o personas, da igual su tamaño o peso, de un lugar privado a uno público y viceversa. En puridad, pues, si uno cumple los preceptos del shabat no podría salir a la calle cargando nada, incluido, por ejemplo, bebés o ancianos hacia la sinagoga o el muro de las Lamentaciones. La solución que hallaron, hace siglos, los rabinos fue el Eruv: tiras un cable, delimitas un espacio y decretas que el lugar delimitado es espacio privado. Ya puedes llevar lo que quieras en ese espacio durante el shabat. No es ninguna tontería: hay Eruv en más de 150 ciudades del mundo, de Jerusalén a Nueva York, pasando por Los Ángeles. Sigue leyendo

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La caída del caballo de Thomas L. Friedman

Y Thomas L. Friedman se cayó el caballo. En este artículo en The New York Times, el prestigioso periodista llega taaaaarde a la obvia realización de que la solución de los dos Estados en Palestina e Israel es una idea muerta ya que lo que hay de facto en la zona es un Estado desde el mar hasta el río. A partir de aquí –bienvenido al mundo real, aunque sea con más de una década de retraso– Friedman lista los culpables de que se haya muerto ese proceso de paz que tanto le ha dado de comer durante tanto tiempo: la extrema derecha (colonos) israelíes, Binyamin Netanyahu, Hamas (por elegir no convertir Gaza en Singapur (sic), en serio, lo dice en serio) y Mahmud Abbás por echar a Salam Fayyad (recontrasic) y dedicarse a buscar resoluciones de la ONU (qué desfachatez) en lugar de construir un Estado (recontracontrasic). Friedman dedica, por supuesto, más espacio a las culpas de Hamas y Abbás que a las de Netanyahu.

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Contra el olvido

(Texto preparado para la presentación del libro de Teresa Aranguren y Sandra Barrilaro ‘Contra el olvido, Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948’)

Resulta un ejercicio impactante observar con detenimiento las fotografías que conforman esta joya que es ‘Contra el olvido, Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948’. Es impactante porque muestra una vida, la palestina, que existía antes de la creación del Estado de Israel, a pesar de ese mito de la tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra, que siempre me ha parecido uno de los más crueles de los del sionismo y al mismo tiempo uno de los más clarificadores, ya que muestra en toda su crudeza la base colonialista y nacionalista extrema de esta ideología.

Viendo las fotos, por ejemplo, de la sesión de cine al aire libre en Halhul, o la del equipo de la Radiodifusión palestina, o los retratos de Alexia Khoudry en vestido de noche, tan alejadas del cliché árabe que tenemos hoy, es inevitable pensar ¿y si?: ¿Y si Palestina no llevara más de un siglo envuelta en guerras, ocupación, apartheid? ¿Y si la comunidad internacional no hubiera incentivado, auspiciado y permitido lo sucedido desde que a finales el siglo XIX se instaló la primera colonia sionista en la Palestina histórica? Sigue leyendo

Gaza, la primavera y el señor Wolfensohn

Se cumplen diez años de la crucial victoria de Hamas en las elecciones legislativas de la ANP y yo no puedo dejar de pensar en James D. Wolfensohn.

Hace diez años, decía, nos levantamos en Gaza con un bombazo diferente de los habituales, cuyas consecuencias duran hasta hoy: Hamas había ganado las elecciones legislativas de la Autoridad Nacional Palestina. Recuerdo que mi crónica publicada el 26 de enero del 2006 en El Periódico (lo que se llama una previa, escrita el día anterior) anunciaba en el título la victoria de Al Fatah. Por supuesto, estaba caducada casi en el mismo instante en que se imprimió y se distribuyó el diario. Releída después, era una crónica que titulaba con la previsible victoria de Al Fatah pero que, a partir del lid, enumeraba los motivos por los cuales… Al Fatah iba a perder. No me sucedió sólo a mí, nos pasó a todos los corresponsales: todos nos habíamos movido por los territorios ocupados, todos sabíamos del hartazgo de la población palestina, todos éramos capaces de enumerar los motivos por los cuales Hamas debía ganar. Y aun así, resultaba inconcebible que Al Fatah fuera derrotada y cediera el poder (lo primero sucedió; lo segundo, como se vio después, era cierto). Los palestinos, siempre un paso por delante de sus “hermanos árabes”, inauguraron lo que después Robert Fisk llamó “la manía de los árabes de no votar lo que toca”. Lo que toca, claro, lo decide Occidente. Sigue leyendo

¿Para qué va a hablar un palestino sobre Gaza?

Foreign Affairs acaba de publicar un libro electrónico, ‘Clueless in Gaza’, que publicita así: The recent reconciliation deal between rival Palestinian factions Fatah and Hamas opens a new chapter in the continually-evolving struggle between Israel and Palestine.

Para escribir sobre Gaza, ha reclutado a: “Two-time U.S. Ambassador to Israel Martin Indyk, Brookings Institution Senior Fellow Daniel Byman, former Deputy Assistant Secretary of State for Near Eastern Affairs and now CFR Senior Fellow Robert Danin, former Israel Defense Forces Brigadier General Michael Herzog, Washington Post Correspondent Yuval Elizur, and Mark Perry, former advisor to the late Palestinian leader Yasser Arafat”.

El único palestino que sale listado como autor en el índice es Khalil Shikaki, director del Palestinian Center for Policy and Survey Research. Si hay más, no aparecen en el listado del índice con el que promocionan la publicación.

Es decir: para hablar de Gaza, las fuentes de autoridad intelectual no son palestinas. ¿Para qué, debe de haber pensado Foreign Affairs, va a hablar o escribir de Gaza un palestino?

En este post del blog lo hablamos una vez: “Es esta una postura muy habitual: la ‘auctoritas’ del conflicto recae, a ojos de Occidente, en los israelíes. Nadie puede ser más “lúcidamente crítico” con la ocupación israelí que un… israelí; nadie sabe mejor que un israelí cómo piensa un palestino, o cómo sufre la ocupación; o cómo ama, o cómo odia, o cómo vive. Ningún cineasta mejor que un israelí para mostrar en la gran pantalla la vida diaria en los territorios ocupados; ningún escritor, mejor que un israelí, para explicar cómo vivían los árabes bajo el Mandato británico. ¿Hay que hablar de la gestión del agua en los territorios? Expertos israelíes. ¿Del fenómeno de los suicidas en la intifada? Expertos en seguridad israelíes. ¿De las luchas internas palestinas? Analistas israelíes. ¿De la vulneración de los derechos humanos en los territorios? ONG israelíes. ¿Del papel de la mujer en la lucha contra la ocupación? Feministas israelíes. ¿Del hummus y el babaganush? Cocineros israelíes.”

@jcbayle

Mercado cautivo

La cita de un funcionario europeo, desde el anonimato, es buena y, por tanto, ha hecho fortuna en la prensa estos días: “It is outrageous that a country which has just demolished 25,000 houses is demanding that their construction industry benefit from rebuilding them at the expense of the international community. Talk about chutzpah writ large” La lástima es que a UE sólo dice estas cosas desde el anonimato. Su función en la tragedia palestina es merecedora en realidad de figurar en una farsa: el pagano al cual unos desprecian y los otros aún deben agasajar aunque lo hayan dejado ya por imposible, hartos de su inutilidad. El ciclo se ha dado ya tantas veces que daría risa si no fuera tan penoso: la UE paga la construcción, Israel destruye, la UE paga la reconstrucción, Israel vuelve destruir. Cuanto mayor es el problema de conciencia (como ahora en Gaza, esos 50 días de ominoso silencio), más dinero aportan los europeos. Que ahora se enfaden porque resulta que Israel quiere que sean sus empresas quienes reconstruyan Gaza es, como dice el periodista Jonathan Cook en su imprescindible blog, ridículo: esto siempre ha sido así. Se llama, como todo lo que sucede en la zona, ocupación y sus estructuras. Sigue leyendo

Gaza respira, pero gana la ocupación

Artículo publicado en la edición impresa de El Periódico de Catalunya el 28 de agosto del 2014

Más de 2.100 muertos, 508 de ellos niños después, miles de palestinos se lanzaron a las calles de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este para cantar victoria por un alto el fuego que, si bien desde el punto de vista humanitario es una excelente noticia, no es más que una tregua: el bloqueo no se levanta (se alivia, y ya veremos cuánto) y la reconstrucción de la franja, si se lleva a cabo, la dejará en el punto donde estaba a principios de julio: asfixiada, paupérrima, dependiente en todo de Israel y solo aliviada por el Egipto de Abdelfatah al Sisi cuando a El Cairo le place. Cuesta ver qué ha ganado la población palestina, y sin embargo lo celebra, porque para ellos, resistir es sobrevivir y sobrevivir es vencer. Sigue leyendo