Obama y las guerras estúpidas

El 2 de octubre del 2002, el entonces senador de Estados Unidos Barack Obama pronunció un discurso en una manifestación antiguerra de Irak en Chicago, un discurso que, más o menos, lo llevó a la presidencia de Estados Unidos. En ese discurso, Obama dijo que él no se oponía a todas las guerras, tan sólo a las estúpidas, y que la de Irak –en la que aún no se había embarcado George Bush pero que ya asomaba en lontananza– era una guerra estúpida (“What I am opposed to is a dumb war“). Como ejemplo de guerra que valía la pena luchar, Obama citó, por supuesto, la segunda guerra mundial (su padre combatió a las órdenes de Patton en Europa), la guerra civil de Estados Unidos y la lucha contra Al Qaeda. En este sentido, su declaración de guerra al Estado Islámico podría considerarse coherente. Sigue leyendo

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Misión cumplida

Cuando se rompen los frenos, de todo de repente hace ya diez años. De la guerra de Irak, no. De la guerra de Irak hace once. Once años ya de ‘shock and wave’, de esa foto de George Bush en el portaviones ‘USS Abraham Lincoln’ con una pancarta detrás suyo que decía “Misión Cumplida”. Once años de una guerra que nunca se acabó, por mucho que así lo anhele Estados Unidos y su presidente, Barack Obama, quien preferiría que Irak, como Afganistán, como Guantánamo, simplemente no existieran. Un deseo, a su manera, tan sangriento como los de grandeza democrática, petróleo y venganza paterno-filial de George Bush. Sigue leyendo