No en su nombre, ni en el nuestro

El 11-M me pilló en Umm Qasr, justo en la frontera entre Kuwait e Irak. Me encontraba allí preparando una serie de reportajes sobre el primer aniversario de la invasión de Irak por parte de las tropas estadounidenses y británicas. Aún no había surgido con toda la fuerza la insurgencia, y en las calles del sur chií de Irak aún era posible ver patrullar a los soldados británicos sin casco ni aparatosos despliegues. Aquello estaba a punto de cambiar, aquellos días por ejemplo un atentado acabó con la vida de varios soldados italianos en Nasiriya. Pero para un periodista occidental aún era posible viajar por Irak y mezclarse con la gente, ir, ver, escuchar y contar, que al fin y al cabo ese es nuestro trabajo. Sigue leyendo

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Emojis y refugiados

¡Qué barbaridad de emojis que hay en Facebook estos días! Es publicar un post exigiendo a las autoridades que pongan fin al sufrimiento de los refugiados sirios y llenarse tu muro de ‘Me Gusta’ de decenas de personas. Es escribir un post criticando el sensacionalismo de los medios por publicar la foto del pequeño Aylan muerto en la playa (acompañando el post con la foto, por supuesto, que las redes sociales no son un medio donde se publican cosas, sino donde se comparten) y cientos de amigos te aplauden y te dan la razón, todo por la audiencia, malditos medios, total, para qué queremos periodistas, todo el mundo sabe que si una fotógrafa profesional que trabaja para una agencia de noticias no hubiera ido a la playa a informar de lo sucedido (y a fotografiar el cadáver del pequeño Aylan), seguro, seguro, seguro que un muchacho con un móvil hubiera tomado igualmente la foto, ¿no? ¿No? ¿No? Y no la hubiera publicado en Facebook, sino que la hubiese compartido para denunciar tanta sinrazón, ¿verdad? ¿Verdad? ¿Verdad? Sin ánimo sensacionalista, por supuesto, nada más lejos que el sensacionalismo del ánimo, espíritu y letra de las redes sociales, ¿a que sí? ¿A que sí? ¿A que sí? Sigue leyendo

Palabrería hueca

Francia, Kobane, Túnez, Kuwait y Somalia, en un día. Decenas de muertos. En Europa. En África. En Oriente Medio. Francia, Kobane, Túnez, Kuwait y Somalia. Estado Islámico, Al Shabab, Al Qaeda… da igual las siglas.  Me gustaría buscar el nombre y apellidos de los muertos, pero para qué engañarnos, soy incapaz de encontrar cómo se llamaban aquellos que no son occidentales. Francia, Kobane, Túnez, Kuwait y Somalia. El Estado Islámico baña en sangre el primer aniversario del nacimiento de su demencial califato, se dice. Es cierto. También lo es que sin Francia y Túnez (por lo de los objetivos turísticos) en la lista tal vez este no sería hoy el tema del día en Occidente, seguro que no habría tanta gente aterrorizada ante los televisores. Como también es verdad que en Francia, Túnez y Kuwait han probado hoy un pequeño trago del horror que se vive a diario en Siria e Irak. De horror, en Kobane y Somalia algo saben. Sigue leyendo

El (aspirante) a Clark Gable

Ha muerto Tariq Azziz, el que fue ministro de Exteriores de Sadam Hussein y cara de su régimen en Occidente. Cristiano caldeo, ha muerto en prisión. Este post es en realidad el reportaje que publiqué en El Periódico el 26 de abril del 2003 cuando un grupo de saqueadores nos guió por su mansión en Bagdad. Lujo y excentricidad de uno de los rostros de un régimen tiránico.

A las puertas de la saqueada mansión de Tariq Azziz en Bagdad se acumulan papeles, fotografías y restos de las pertenencias del viceprimer ministro iraquí, que el jueves se entregó a las tropas estadounidenses, al parecer, en el aeropuerto de la ciudad. Una carátula pisoteada de un vídeo muestra a Ava Gardner y a Clarke Gable enamorados en Mogambo. A apenas unos metros, un óleo reproduce a un Tarek Aziz con gafas, joven y con un bigote recortado que imita al mostacho del mítico galán. Sigue leyendo

El profeta como excusa

El mismo día en que ‘Charlie Hebdo’ agota millones de ejemplares con una nueva caricatura de Mahoma, en algunos países árabes y musulmanes se producen detenciones de periodistas por reproducir la portada de la revista, y algunos clérigos y regímenes (Irán, Marruecos) protestan por este nuevo “desafío”, dicen, al islam. Estas reacciones, en Occidente, son consideradas pruebas fehacientes de que con el islam no hay nada que hacer que, como dice el primer ministro francés, Manuel Valls, Occidente está en guerra con una parte del islam.

El 6 de febrero del 2006 publiqué una pieza en El Periódico titulada ‘El profeta como excusa’. Estábamos en plena tormenta de la primera crisis de las carticatura de Mahoma, y el día anterior una turba había asaltado el consultado danés en Beirut. Releído ahora, el texto es, por un lado, vigente y, por el otro, un poco agorero. Sigue leyendo

Del Baaz al Estado Islámico

Texto preparado para una conferencia pronunciada el 14 de noviembre en Málaga invitado por Al Quds Andalucía, Asociación de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe.

La novela ‘Expediente Bagdad’, que he co-escrito con Eugenio García Gascón, decano de los periodistas españoles en Jerusalén, está dividida por días. Empezamos la trama el 3 de abril del 2003, el día en que las tropas estadounidenses, en su subida desde el sur, llegaron al aeropuerto de Bagdad, dando inicio así al asalto final de la ciudad. Y la acabamos el 9 de abril, cuando en una imagen que seguro que muchos recordáis decenas de iraquíes (muchos menos de lo que los planos cortos televisivos daban que pensar) derribaron una estatua de Saddam Hussein con la ayuda de un tanque estadounidense, en lo que por sí mismo ya era una buena metáfora de lo que estaba por suceder. Así que, igual que hicimos en la novela, si me permitís, voy a intentar apoyarme en fechas para explicar cuatro brochazos de los que está sucediendo ahora en Irak y en la vecina Siria y, en general, en Oriente Próximo. Sigue leyendo

¿Y las condenas de los musulmanes al Estado Islámico?

A vuelapluma: leo textos que exigen a los musulmanes del mundo mundial que condenen con toda firmeza al Estado Islámico. Por supuesto, estoy de acuerdo en todo lo que sea condenar el horror del Estado Islámico. Ahora bien, la exigencia suele presuponer que todo musulmán que no condena el Estado islámico les apoya, es incluso su cómplice,si no material sí afectivo, ideológico, religioso. Lo cual, aplicando el silogismo, nos llevaría a decir, por ejemplo, que todo europeo que no se ha manifestado con toda firmeza en contra de las políticas migratorias que asesinan a miles de muerto (en vida) de hambre (que es lo que son) en el Mediterráneo es cómplice de estas muertes; que todo estadounidense que no se ha manifestado con toda firmeza en contra de las muertes de civiles en bombardeos de drones es cómplice de estas muertes; que todo occidental que día sí día también no se manifiesta con toda firmeza en contra del expolio genocida de los recursos africanos es cómplice de ese expolio; que todo cristiano que no se manifiesta con toda firmeza día sí día también ante el Vaticano es cómplice de lo que han hecho centenares de curas pederastas y de su impunidad. Curiosamente, es la misma lógica que aplica el Estado Islámico cuando dice que no diferencia a la hora de atacar a militares o a civiles occidentales porque ambos son ciudadanos del mismo Gobierno, del mismo país. Condenas igual no se oyen, pero son musulmanes los que combaten cuerpo a cuerpo contra ellos en Siria e Irak. Son musulmanes los que mayoritariamente mueren a manos del horror del Estado Islámico. Occidente bombardea desde el aire, por no hablar del papel occidental en la creación no ya de este Estado Islámico, sino en la expansión sin pausa del fundamentalismo islámico desde hace décadas, con las guerras, los experimentos de la CIA con gaseosa, el expolio de recursos naturales, los pactos con el wahabismo de Arabia saudí, etcétera, etcétera, etcétera.