Entre el yihadismo y los ultras

Ojalá fuera tan sencillo, evitar atentados terroristas como el de Londres, la muerte intolerable e injustificable de inocentes: se prohíbe viajar a los musulmanes hasta Occidente con iPad y ordenadores portátiles y ya está. Ya puestos, y sin ánimo de dar ideas, se puede prohibir a los musulmanes directamente viajar a Occidente. Ojalá fuera tan fácil, ojalá bastara con levantar muros, no solo en las fronteras exteriores (lo del iPad y los aviones no es nada comparado con los campos en Grecia, las vallas en Turquía, la muerte en el Mediterráneo), sino en las interiores: muros que separen entre sí calles de Londres, alambradas entre las ‘banlieue’ y el centro de París, concertinas en las empresas alrededor de las trabajadoras con hiyab. Ojalá fuera tan fácil, bombardear algún desierto remoto en un Estado fallido, abrir uno, dos, tres ,muchos Guantánamos, los que hagan falta, pisotear la carta de derechos humanos de la ONU, deportar a musulmanes a decenas de miles. Dónde hay que firmar, igualmente habríamos tirado por la ventana los principios, nos habríamos vendido el alma, hubiésemos sucumbido al terror, nos habríamos convertido (de nuevo) en aquello que juramos que no volvería a suceder, pero al menos estaríamos seguros, ¿no? ?¿No? ¿No? Sigue leyendo

No en su nombre, ni en el nuestro

El 11-M me pilló en Umm Qasr, justo en la frontera entre Kuwait e Irak. Me encontraba allí preparando una serie de reportajes sobre el primer aniversario de la invasión de Irak por parte de las tropas estadounidenses y británicas. Aún no había surgido con toda la fuerza la insurgencia, y en las calles del sur chií de Irak aún era posible ver patrullar a los soldados británicos sin casco ni aparatosos despliegues. Aquello estaba a punto de cambiar, aquellos días por ejemplo un atentado acabó con la vida de varios soldados italianos en Nasiriya. Pero para un periodista occidental aún era posible viajar por Irak y mezclarse con la gente, ir, ver, escuchar y contar, que al fin y al cabo ese es nuestro trabajo. Sigue leyendo

Palabrería hueca

Francia, Kobane, Túnez, Kuwait y Somalia, en un día. Decenas de muertos. En Europa. En África. En Oriente Medio. Francia, Kobane, Túnez, Kuwait y Somalia. Estado Islámico, Al Shabab, Al Qaeda… da igual las siglas.  Me gustaría buscar el nombre y apellidos de los muertos, pero para qué engañarnos, soy incapaz de encontrar cómo se llamaban aquellos que no son occidentales. Francia, Kobane, Túnez, Kuwait y Somalia. El Estado Islámico baña en sangre el primer aniversario del nacimiento de su demencial califato, se dice. Es cierto. También lo es que sin Francia y Túnez (por lo de los objetivos turísticos) en la lista tal vez este no sería hoy el tema del día en Occidente, seguro que no habría tanta gente aterrorizada ante los televisores. Como también es verdad que en Francia, Túnez y Kuwait han probado hoy un pequeño trago del horror que se vive a diario en Siria e Irak. De horror, en Kobane y Somalia algo saben. Sigue leyendo

El profeta como excusa

El mismo día en que ‘Charlie Hebdo’ agota millones de ejemplares con una nueva caricatura de Mahoma, en algunos países árabes y musulmanes se producen detenciones de periodistas por reproducir la portada de la revista, y algunos clérigos y regímenes (Irán, Marruecos) protestan por este nuevo “desafío”, dicen, al islam. Estas reacciones, en Occidente, son consideradas pruebas fehacientes de que con el islam no hay nada que hacer que, como dice el primer ministro francés, Manuel Valls, Occidente está en guerra con una parte del islam.

El 6 de febrero del 2006 publiqué una pieza en El Periódico titulada ‘El profeta como excusa’. Estábamos en plena tormenta de la primera crisis de las carticatura de Mahoma, y el día anterior una turba había asaltado el consultado danés en Beirut. Releído ahora, el texto es, por un lado, vigente y, por el otro, un poco agorero. Sigue leyendo

Esperando a Voltaire

“Me dices: invadieron nuestros países, los ocuparon, nos humillaron. La primera pregunta que se me ocurre es: ¿por qué no conseguimos impedírselo? (…) Porque somos débiles, me dirás, porque estamos divididos y mal organizados y mal equipados. Y ¿por qué somos débiles? ¿Por qué somos incapaces de fabricar unas armas tan poderosas como las de Occidente? ¿Por qué esa deficiencia de nuestras industrias? ¿Por qué ocurrió la revolución industrial en Europa y no aquí? ¿Por qué nos quedamos en el subdesarrollo, la vulnerabilidad y la dependencia? Podríamos seguir repitiendo sin cesar: la culpa es de los demás, la culpa es de los demás. Pero al final no nos quedará más remedio que mirar de frente nuestras carencias, nuestros propios defectos, nuestras propias invalideces. No nos quedará más remedio que mirar de frente nuestra propia derrota, la gigantesca y clamorosa debacle histórica de esta civilización, de nuestra civilización”

Amin Maalouf, Los Desorientados. Sigue leyendo

No en su nombre

El pasado octubre publiqué en El Periódico un largo reportaje protagonizado por cuatro musulmanes residentes en Catalunya, tres de ellos mujeres. El texto era la transcripción arreportajeada de dos horas de conversación en la que hablamos de terrorismo, del Estado Islámico, de ser musulmán en Occidente, de las segundas generaciones y de la construcción de su identidad musulmana en lo que ven como territorio hostil, de la integración, de ser mujer musulmana en Europa… Uno de los momentos álgidos del encuentro fue cuando una de las participantes, al bode del llanto, explicó que le daba miedo la influencia que puede tener el yihadismo sobre sus hijos: «No quiero imaginar a mi hijo de aquí a 10 o 15 años en televisión diciendo ‘mamá, estoy defendiendo el islam no sé dónde’». Escuchar a las tres mujeres, madres todas ellas, hablar sobre el tema fue un privilegio.

Aquí dejo dejo los links de las dos partes del reportaje:

No en su nombre

“Los musulmanes en Europa estamos a la defensiva”

@jcbayle

Jugar a cambiar palabras

Vamos a jugar a cambiar unas cuantas palabras, unas pocas:

“Un hombre de origen árabe ha estrellado esta mañana un coche supuestamente con explosivos contra la sede del Partido Popular en Madrid. El conductor, que ya ha sido detenido, llevaba en el vehículo, un Citroën Xantia con matrícula de Guadalajara 9650 G, dos bombonas de gas y dos sacos de abono industrial. La policía ha acordonado la zona y los agentes de los Tedax se han desplazado a la calle Génova para investigar lo sucedido. El detenido, que se ha definido como un profundo creyente en el islam, ha declarado que su intención era “atentar contra toda la clase política occidental, porque todos los políticos occidentales son iguales”, según fuentes policiales. Y ha añadido que lo mismo que ha atacado la sede del PP “habría atentado contra la del PSOE”. Según fuentes del grupo de explosivos de la policía, a juzgar por cómo estaba armado el artefacto, este difícilmente podría haber explotado”. Sigue leyendo