Trump: un pitbull sin pintalabios

A Mitt Romeny no le gusta Donald Trump. El millonario mormón que en el 2012 perdió las elecciones ante Barack Obama y que en el 2008 perdió las primarias republicanas ante John McCain ha cargado duramente contra el millonario que encabeza por ahora la carrera en el GOP para ser el candidato a la Casa Blanca. Romney ha sido el último venerable nombre del partido –lo que la prensa estadounidense llama ‘establishment’ republicano— en cargar contra Trump. Le ha dicho, literalmente, de todo en un discurso dedicado a desprestigiar al tipo que encabeza las primaria de su partido. Un párrafo ilustrativo: “There are a number of people who claim that Mr. Trump is a con man, a fake. There is indeed evidence of that. Mr. Trump has changed his positions not just over the years, but over the course of the campaign, and on the Ku Klux Klan, daily for three days in a row.” Sigue leyendo

Trump y el ‘show-business’ de los feos

En este tiempo de florecimiento de nuevos medios y nuevas narrativas periodísticas, hay un proyecto cuyo devenir me intriga por encima del resto: el aterrizaje en Bruselas de ‘Politico’, la publicación que en Washington ha logrado convertirse en la referencia de la información política, por encima de cabeceras clásicas como ‘The Washington Post’. La política de Estados Unidos es muchas cosas, y una de ellas es espectáculo, un ‘show’ que los medios alimentan y retroalimentan con gran sentido del momento y del sentido escénico por tres grandes motivos, no necesariamente en este orden: porque es su obligación social, porque su opinión pública lo exige y porque es rentable económicamente. En ese sentido, la gris y burocrática Bruselas está muy alejada del ‘show-politics-business’ de Washington. A Jay Leno, y a muchos otros antes y después de él, se le atribuye la frase “la política es el show-business de los feos”. En Bruselas sin duda hay muchos feos, mucha política y mucho negocio; lo que me intriga es si de todo ello se puede hacer además un ‘show’ entretenido y rentable a la estadounidense. Sigue leyendo

La manta corta del Partido Republicano

Hay mucho que decir y mucho que analizar del resultado de las elecciones de Estados Unidos. Hay una gran pregunta, claro: ¿hasta qué punto podemos confiar, de nuevo, en Barack Obama? Es decir, hasta qué punto podrá hacer en el segundo mandato lo que no ha hecho en el primero. Para responder a esta pregunta hay que contestar a una previa: ¿por qué este primer mandato ha sido tan decepcionante? Los obamistas acérrimos dicen que ha sido culpa del Partido Republicano y de Washington, ese ente. Los moderados dicen que el estilo presidencial de Obama de no arriesgar capital político ha contribuido mucho al bloqueo, que el gran hombre nos salió calculador y hasta timorato. Los antiobamistas… bueno, esos dicen que es comunista, así que mejor cambiamos de tema. Sigue leyendo

Tanto monta Romney que Obama

Empecemos, con perdón, por el tópico, ese que dice que los ciudadanos del resto del mundo deberíamos votar en las elecciones de EEUU porque, al fin y al cabo, nos afectan a todos. Si esto fuera así, no hay duda de quién ganaría, Barack Obama, el favorito de todo el mundo menos de dos países: Pakistán, entre otras cosas porque a nadie le gusta que le bombardeen con drones, e Israel porque… bueno, porque es Israel. Sigue leyendo

El 51º Estado (hebreo) de la unión

Leo en una crónica de ‘The Wall Street Journal’ que en su  libro ‘No Apology’ el candidato republicano a la presidencia de EEUU, Mitt Romney, se preguntaba: ¿Cómo pueden los israelíes haber creado una economía altamente desarrollada basada en la tecnología mientras sus vecinos palestinos todavía no han entrado en la economía industrializada? Se dice que a uno lo definen sus respuestas, pero hay preguntas que retratan mucho más, y esta es una de ellas. Aun así: hay muchas respuestas a la  pregunta que tanto desasosiega a Romney, todas ellas obvias. Ahí va una, gratis: lo del desierto convertido en vergel es un mito más del sionismo que ha sido conveniente rebatido por infinidad de autores y por la evidencia de que la barra libre de dinero estadounidense que fluye cada año hacia el Estado hebreo garantiza el desarrollo económico de cualquiera (1). Sigue leyendo

Eurovegas a Israel

Lo último de Sheldon Adelson, el magnate de Las Vegas Sands Corporation que impulsa el proyecto Eurovegas en España, es que ha lanzado una campaña en varios ‘swing states’ de Estados Unidos dirigida específicamente a los electores judíos para intentar convencerles de que cambien el sentido de su voto y en lugar de votar a Barack Obama se decanten por Mitt Romney. La campaña muestra a una serie de electores que dicen estar desencantados por lo que consideran el escaso apoyo de Obama a Israel. Hasta ahora, Adelson ya se ha gastado más de 100 millones de dólares en su cruzada por expulsar a Obama de la Casa Blanca Sigue leyendo

Obama y el simbolismo

Para contextualizar un poco lo que implica que un presidente de EEUU diga que está a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo: el anterior presidente demócrata, Bill Clinton, firmó en 1996 la Defense of Marriage Act, que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Esta es la base legal sobre la que desde entonces han legislado los estados, una treintena de los cuales prohíben explícitamente el matrimonio homosexual. Así que lo que ha hecho Barack Obama no es histórico (promover una ley lo habría sido), pero sí enormemente simbólico, el terreno en el que sin duda el presidente estadounidense se siente más cómodo. Sigue leyendo