Diez a uno

Diez a uno. Esa es la ya famosa equivalencia que, según desveló la diputada Anna Gabriel, alguien del equipo negociador de Junts pel Sí les transmitió al equipo negociador de la CUP durante el largo proceso de diálogo que ha acabado con Artur Mas fuera de la Generalitat y con Carles Puigdemont como presidente. “La cabeza de un israelí vale más que la de 10 palestinos”, les dijeron, en una comparación en la que el israelí es Artur Mas y los palestinos, los diez diputados cuperos. Sigue leyendo

Felipe

Sobre la carta de Felipe González a los “ciudadanos de Cataluña para que no se dejen arrastrar a una aventura ilegal e irresponsable que pone en peligro la convivencia entre los catalanes y entre estos y los demás españoles”:

  1. Los problemas políticos, como el de Catalunya, no se solucionan en los tribunales, sino con política. Alguien que hizo la Transición debería saberlo, ya que se basó en obviar la justicia en nombre de la política (con consecuencias que vemos ahora en muchos ámbitos). Insistir como argumento definitivo en el debate en la “ilegalidad” de las aspiraciones políticas de miles de catalanes es echar de ese marco legal a ellos y a muchos otros que sin ser independentistas no entienden por qué el marco legal no permite dirimir este asunto en las urnas.

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El catalán cansado

Lo confieso: ser catalán me resulta muy cansado. Constantemente tienes que ir explicándote, decidiendo, etiquetándote. En ocasiones, en momentos de flaqueza, a uno casi le entran ganas de ser de Kansas o de Essex, de algún lugar donde no haya que dar explicaciones de lo que uno habla (si catalán, si español, si los dos) ni de lo que uno se siente (catalán, catalán/español, español/catalán, español, ninguna de estas opciones). En este sentido, Catalunya no es un lugar normal, sino ese sitio en que muchos hijos de la inmigración han sido considerados durante años españolistas en casa y catalanistas en el pueblo sin cambiar ni una coma de su discurso. Catalunya es ese lugar tan poco normal que cuando llegan unas elecciones planteadas como plebiscito sin ser un plebiscito y sin las normas electorales que la permitan ser un plebiscito con garantías no hay dos bloques (el sí y el no a la independencia), sino tres: el sí, el no y el ahora no toca, hay otras prioridades, bloque al que los del sí acusan de ser del no y los del no, de ser del sí. Un lugar tan raro que en unas elecciones en Barcelona celebradas tras cuatro años de proceso soberanista no ganó ni el sí ni el no, y en la que es elogiable que los ciudadanos voten por la independencia de Catalunya pero no si Barcelona se adhiere a la asociación de municipios por la independencia. Es tan peculiar Catalunya que el partido que ganó las últimas elecciones (europeas) ha renunciado a intentar ganar las autonómicas para pactar (y salvar) a su principal adversario, y que los dos partidos más importantes en el resto del Estado se van a convertir casi en residuales. Sigue leyendo

Israel y el exilio identitario

Dos extraordinarios artículos han coincidido con pocos días de diferencia en la prensa: ‘I wish to resign and cease considering myself a Jew’, del historiador Shlomo Sand (en realidad, un fragmento de su nuevo libro, ‘How I Stopped Being a Jew’), y ‘Becoming post-Israeli: Why I immigrated to Berlin’, del periodista e investigador Na’aman Hirschfeld. Ambos textos, espléndidos reflejos de la realidad del Israel de hoy, no de la falaz propaganda que emerge del discurso mayoritario, reflexionan precisamente sobre el discurso social mayoritario en el Estado Hebreo y el concepto de identidad en Israel, en el que se mezclan el judaísmo, el sionismo y la nacionalidad israelí. Ambos textos, cuya lectura íntegra recomiendo, son un ejemplo de la presión que soporta el disidente en la sociedad israelí y de lo complicado y desgarrador que es el exilio no ya el político (que también), sino, como en este caso, el identitario. Sigue leyendo

‘Hannah Arendt’: Hablemos de Israel

Vista ‘Hannah Arendt’, la película de Margarethe von Trotta sobre la insigne intelectual, hay que moderar el primer impulso, que es lanzarse de cabeza al primer ejemplar que encuentres de ‘Eichmann in Jerusalem’. El segundo impulso, cuidado, es ponerte a pensar. No sé si es una reacción generalizada; en la sesión a la que fui yo, el final de la película fue recibido por un silencio reflexivo, cada espectador sentado en su butaca sin ánimo de levantarse, sumido en sus pensamientos. Se me ocurren pocos elogios mejores para una película. Sigue leyendo

Catalunya, Israel, Massachusetts

A cuenta de una información reciente en la que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, hablaba de la constitución de un “eje entre Catalunya, Israel y Massachusetts” me vi inmerso en una discusión sobre el carácter proisraelí del nacionalismo catalán, del español y del vasco, conversación que derivó hacia el carácter transversal del apoyo al Estado hebreo entre izquierda y derecha, incluyendo por ejemplo a Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat como recientes ejemplos de izquierdistas (o al menos progresistas, o vete a saber qué son en realidad desde un punto de vista ideológico) que se declaran amigos de Israel. En el principio fue Herzl, escribió (o algo así, ‘se non è vero, è ben trovato’) Eugeni García Gascón, y de ese origen del sionismo como ideología irracional y romántica del siglo XIX nace su apego a otros nacionalismos primos hermanos. “Iruña es la capital unida e indivisible de Euskal Herria”, leí una vez que dijo Arnaldo Otegi en un mitin, tal vez con un pañuelo palestino al cuello. Sigue leyendo