Disculpad si no me emociono

Sí, ya lo sé: François Hollande es la gran esperanza, si no la única, que tenemos de huir de la hecatombe que se cierne sobre nuestros destinos, es un hombre ponderado, sereno, con una frente despejada a la par que bien amueblada, el elegido para poner fin a Merkozy, para apuntillar el eje ultraliberal Berlín-Fránfort-París que nos lleva por el mal camino de la austeridad que nos aprieta y nos ahoga. Hollande es mucho más que el ex de Ségolène Royal, la penúltima elegida a la que el ingrato electorado impidió llevarnos por el camino de los ladrillos amarillos, Hollande es el tipo que convertirá a Angela Merkel, conquistará Berlín y nos dará a los españoles la extraña situación de ver a Mariano Rajoy aplaudiendo a un seguidor de José Luis Rodríguez Zapatero. Sigue leyendo

El síndrome del exdirector del Shin Bet

El año 2003, Ami Ayalon, Avraham Shalom, Yaakov Peri y Carmi Gillon, todos ellos exresponsables de los servicios de seguridad interna de Israel (el Shin Bet) concedieron una entrevista al diario Yedioth Ahronoth que generó un gran revuelo, ya que instaban a un acuerdo con los palestinos basado en los dos estados que incluía la retirada israelí de territorios ocupados. La consternación venía dada no tanto por el contenido de la propuesta (negociada a medias por Ayalon y Sari Nusseibeh), sino por el hecho de que venía avalada por cuatro exdirigentes del Shin Bet, el equivalente del Mossad de los territorios ocupados, la agencia de inteligencia sobre la cual se basa el despliegue de seguridad israelí entre los palestinos. Es decir, la última gente de la que cabría esperar un posicionamiento político y menos en esos términos. Sigue leyendo