El elefante y la cola del ratón

En plena segunda Intifada, el embajador de España en Tel-Aviv invitó a los corresponsales de la prensa española a comer en su residencia. El diplomático acababa de llegar, y una invitación de este tipo es un formalismo habitual. Avanzada la comida, los periodistas nos enfrascamos en una discusión sobre si el muro que entonces Israel construía en Cisjordania debía llamarse muro o valla. A lo largo de su trazado, la barrera combina trayectos en los que toma la forma de un gran muro de ocho metros de alto (más alto de lo que fue el muro de Berlín) y otros en los que es una gran valla electrificada con una amplia zona de seguridad a ambos lados. Llamar muro a la barrera, que es como la llaman los palestinos, supone considerarla ilegal y criticar su construcción del lado palestino de la Línea Verde, la expropiación de tierras palestinas que acarreó y los movimientos estratégicos unilaterales en términos de fronteras y asentamientos que implica. Llamarla valla, que es como la califica Israel, equivale a justificar su construcción por motivos de seguridad y dotarla por tanto de legitimidad e incluso de legalidad bajo el argumento de la defensa propia. En esa comida, los corresponsales españoles coincidimos en llamar muro a la barrera. Los corresponsales israelíes castellanoparlantes, muchos de origen latinoamericano, formaban el bando de la valla. La conversación, una discusión en realidad, fue poco edificante, el embajador nos observaba estupefacto. Sigue leyendo

Los pederastas no usan Periscope

Gerard Piqué, quién si no, ha enfadado un poco a los periodistas al protagonizar una rueda de prensa en directo a través de Periscope desde el autocar del Barça tras el partido con el Rayo Vallecano (y repitió después del partido del Eibar). El central de Barça argumentó así por qué prefiere hablar directamente con sus seguidores sin intermediarios periodísticos de por medio: “Las zonas mixtas están muy bien y atenderé a la prensa siempre que me toque, las televisiones pagan y toca hacerlo y los periodistas son buena gente y hay que atenderlos. Pero a veces contestas y cortan y emiten lo que quieren, solo las palabras que interesan para vender más. Prefiero expresarme aquí que no hay malentendidos y está todo entero”. Sigue leyendo

El racismo no es controvertido

Dos muertos en un tiroteo en una exposición de caricaturas de Mahoma en Texas. Las noticias dicen que la “controvertida” y “polémica” exposición la formaban los dibujos presentados a un concurso de caricaturas del profeta Mahoma organizada por The American Freedom Defense Initiative en respuesta a la “violencia e intimidación” de grupos musulmanes. Para el mejor dibujo había un premio de 10.000 dólares. Nos dicen las noticias publicadas en la prensa española que la organizadora de la exposición es “una asociación a favor de la libertad de expresión”, The American Freedom Defense Initiative. No nos dicen las crónicas digitales que el otro nombre de The American Freedom Defense Initiative no es otro que Stop Islamization of America, organización de extrema derecha que es una vieja conocida: fue la que impulsó el rechazo a la construcción de una mezquita a dos calles de la zona cero de Nueva York. Sigue leyendo

Entre Suiza y España

Los  billetes de 500 euros ondean a media asta. Este es una de las ocurrencias menos sangrantes que corren por internet a cuenta de la muerte del banquero español Emilio Botín. Si juzgamos lo que piensa España de su primer banquero a partir de lo que se lee en las redes sociales, la conclusión a la que llegaremos es que Botín apenas si podía pisar el país. En cambio, si analizamos su figura a partir de lo que se puede ver, escuchar y leer en los medios de comunicación la conclusión es radicalmente diferente: Botín fue un gran banquero, un gran empresario, un gran mecenas, un gran filántropo, un gran hombre. La distancia entre los argumentos del discurso mediático y los argumentos de la conversación que teóricamente es la destinataria de este discurso es abismal, mucho más que una simple brecha digital: son dos mundos opuestos, lo cual son pésimas noticias para todos. Para la sociedad, porque esos medios se supone que son los que la informan; para los medios, porque esa sociedad es a la que supuestamente sirven y con la que supuestamente deben conectar (y la que, en unos tiempos de modelos de negocio declinantes, cambiantes o por descubrir, los debe hace rentables). Sigue leyendo

Por un puñado de retuits

Cuando yo iba a la facultad de Periodismo en los 90, el profesor Miquel Rodrigo explicaba muy bien que un acto terrorista es un acto comunicativo. Razonaba Rodrigo que el acto terrorista es un mensaje de violencia extrema que pretende difundir el terror en el seno de una sociedad. Por tanto, a diferencia de otros tipos de asesinatos o actos violentos, el acto terrorista busca difusión, notoriedad, no existe un acto terrorista cometido con discreción. Para ello, en la época tradicional de la comunicación de masas, el acto terrorista se basaba sobre todo en uno de los elementos que hacen que el acontecimiento se convierta en noticia: la espectacularidad. A más espectacularidad, más difusión. El 11-S es el mejor ejemplo. Sigue leyendo

Retazos

Durante este mes largo de destrucción de Gaza, en Facebook he ido publicando pequeños textos. Aquí copio algunos, en orden cronológico inverso, empezando en agosto y acabando en el inicio de la crisis. Muchos de ellos tienen en común que son un intento de desmontar el discurso mediático y político dominante. Otros son desahogos ante la acumulación de sinrazón o, dada la facilidad que dan las redes sociales, ideas a vuelapluma que después han acabado siendo un artículo en el diario o en el blog. Sigue leyendo

Una duda razonable

El ataque de la embajada de Israel en España a Yolanda Álvarez no es un caso único. Críticas parecidas se dan en Estados Unidos (donde el discurso dominante aplastantemente no ya pro, sino directamente israelí, se ha resquebrajado un pelín durante esta ronda de destrucción en Gaza), Reino Unido y en países latinoamericanos. El proceso es similar: a un periodista de un medio destacado se le ataca de forma durísima e inaceptable por mostrar la destrucción que ha generado Israel en Gaza. Se le acusa de lo contrario de lo que hace: de propagandista, de ser vocero de Hamas, de sólo dar voz no ya a los palestinos, sino a los islamistas, sin contextualizar lo que sucede con las razones de Israel. En ocasiones el ataque viene de la embajada; en otras son otros medios y colegas los encargados de hacer el trabajo. El fenómeno no sólo se da en la prensa; que le pregunten, si no, a Penélope Cruz y Javier Bardem, culpables de pensar que en este asunto en EEUU existe la misma libertad de expresión que en España o que Israel tiene el mismo peso allí que, digamos, Marruecos. Probablemente no volverán a cometer el mismo error. Sigue leyendo