El cabreo universal

Todos los políticos son iguales. La culpa es de los burócratas de Bruselas. Washington is broken. No nos representan. No es una crisis, es el sistema. Yo no soy antisistema, el sistema es anti-yo. Son frases de uso recurrente en las conversaciones, ya convertidas en clichés, y eslóganes de manifestaciones de indignados. Cambian palabras y hay decenas de detalles propios de cada país, pero en esta cabreo universal hacia el orden establecido que recorre el mundo occidental, desde Europa del este hasta Estados Unidos, hay varias ideas que se repiten y un eje primordial, primario, que monopoliza la conversación: el eje ellos (los políticos, los bancos, los empresarios, los medios de comunicación tradicionales, el 1%, el establishment, en definitiva) y el nosotros (los ciudadanos, la gente, el 99%, las víctimas de una crisis que explotó con los hipotecas subprime en EEUU y se cebó con el sistema del Estado del bienestar en Europa y que es percibida como una estafa por los que se quedaron en la cuneta o por esa clase media a la que la gran depresión del siglo XXI ha empobrecido). Y a partir de este eje, un totum revolutum en el que conviven sinceros llamamientos a un cambio imprescindible y la barra libre para el populismo de todo pelaje.

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Talibanes con kufiya en Asturias

Leo que el viernes 15 de abril unos 200 escolares de cinco colegios asturianos visitaron el Regimiento Príncipe del cuartel Cabo Noval, donde presenciaron y participaron en un “entrenamiento en conflicto”. Según la información de El Mundo, la visita escolar consistió en: “Críos apuntando con fusiles de asalto. Soldados de verdad con la cara pintada de colores de batalla. Tiroteos con petardos aparentando balas. Niños subiéndose a vehículos de guerra. Y un simulacro de combate donde el enemigo dispara con una ametralladora desde una torre y va identificado ante los menores con pañuelos palestinos”. La excursión escolar ha creado una gran polvareda, primero porque no parece muy educativo que los niños empuñen fusiles de asalto, al menos en horario lectivo. Segundo porque identifica al enemigo terrorista con el “pañuelo palestino”, la kufiya, lo cual, pues hombre, es un pelín islamófobo, una generalización racista y peligrosa como, no sé, identificar a todos los narcos con el sombrero mexicano, a todos los policías con Torrente, a todos los militares con aquellos que vulneran los derechos humanos o a todos los políticos con el ministro de Defensa, Pedro Morenés. Injusto, ofensivo e intolerable. Sigue leyendo

Ellas

Ella subió al tranvía en la misma estación que yo en pleno centro de Jerusalén Oeste, en la calle de Jaffa. Tenía aspecto de recién haber estrenado la veintena y vestía ‘a lo occidental’, que es uno de los clichés que solemos usar los periodistas que de vez cuando escribimos sobre mujeres musulmanas, un eufemismo que en realidad quiere decir “no llevaba pañuelo”, es decir, no usaba hiyab, ni niqab ni ninguna de las otras formas de vestimenta asociadas a las mujeres musulmanas. Sigue leyendo

El racismo no es controvertido

Dos muertos en un tiroteo en una exposición de caricaturas de Mahoma en Texas. Las noticias dicen que la “controvertida” y “polémica” exposición la formaban los dibujos presentados a un concurso de caricaturas del profeta Mahoma organizada por The American Freedom Defense Initiative en respuesta a la “violencia e intimidación” de grupos musulmanes. Para el mejor dibujo había un premio de 10.000 dólares. Nos dicen las noticias publicadas en la prensa española que la organizadora de la exposición es “una asociación a favor de la libertad de expresión”, The American Freedom Defense Initiative. No nos dicen las crónicas digitales que el otro nombre de The American Freedom Defense Initiative no es otro que Stop Islamization of America, organización de extrema derecha que es una vieja conocida: fue la que impulsó el rechazo a la construcción de una mezquita a dos calles de la zona cero de Nueva York. Sigue leyendo

Pandemic, pandemic

“Pandemic, Pandemic”. En la esquinas de los Project del Baltimore de ‘The Wire’ (esa extraordinaria serie de televisión que no estoy seguro de que hayan visto todos los que la citan cuando hablan de Baltimore) los jóvenes negros publicitaban sus papelinas de droga así, “Pandemic, Pandemic”, una letanía casi hipnótica que era la otra banda sonora de la serie. Todos los que vendían la droga eran (son) negros; (casi) todos los que la consumían eran (son) negros); casi todos los que morían por ella y lo que la rodeaba eran (son) negros. Sigue leyendo