Los pederastas no usan Periscope

Gerard Piqué, quién si no, ha enfadado un poco a los periodistas al protagonizar una rueda de prensa en directo a través de Periscope desde el autocar del Barça tras el partido con el Rayo Vallecano (y repitió después del partido del Eibar). El central de Barça argumentó así por qué prefiere hablar directamente con sus seguidores sin intermediarios periodísticos de por medio: “Las zonas mixtas están muy bien y atenderé a la prensa siempre que me toque, las televisiones pagan y toca hacerlo y los periodistas son buena gente y hay que atenderlos. Pero a veces contestas y cortan y emiten lo que quieren, solo las palabras que interesan para vender más. Prefiero expresarme aquí que no hay malentendidos y está todo entero”. Sigue leyendo

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Emojis y refugiados

¡Qué barbaridad de emojis que hay en Facebook estos días! Es publicar un post exigiendo a las autoridades que pongan fin al sufrimiento de los refugiados sirios y llenarse tu muro de ‘Me Gusta’ de decenas de personas. Es escribir un post criticando el sensacionalismo de los medios por publicar la foto del pequeño Aylan muerto en la playa (acompañando el post con la foto, por supuesto, que las redes sociales no son un medio donde se publican cosas, sino donde se comparten) y cientos de amigos te aplauden y te dan la razón, todo por la audiencia, malditos medios, total, para qué queremos periodistas, todo el mundo sabe que si una fotógrafa profesional que trabaja para una agencia de noticias no hubiera ido a la playa a informar de lo sucedido (y a fotografiar el cadáver del pequeño Aylan), seguro, seguro, seguro que un muchacho con un móvil hubiera tomado igualmente la foto, ¿no? ¿No? ¿No? Y no la hubiera publicado en Facebook, sino que la hubiese compartido para denunciar tanta sinrazón, ¿verdad? ¿Verdad? ¿Verdad? Sin ánimo sensacionalista, por supuesto, nada más lejos que el sensacionalismo del ánimo, espíritu y letra de las redes sociales, ¿a que sí? ¿A que sí? ¿A que sí? Sigue leyendo

Entre Suiza y España

Los  billetes de 500 euros ondean a media asta. Este es una de las ocurrencias menos sangrantes que corren por internet a cuenta de la muerte del banquero español Emilio Botín. Si juzgamos lo que piensa España de su primer banquero a partir de lo que se lee en las redes sociales, la conclusión a la que llegaremos es que Botín apenas si podía pisar el país. En cambio, si analizamos su figura a partir de lo que se puede ver, escuchar y leer en los medios de comunicación la conclusión es radicalmente diferente: Botín fue un gran banquero, un gran empresario, un gran mecenas, un gran filántropo, un gran hombre. La distancia entre los argumentos del discurso mediático y los argumentos de la conversación que teóricamente es la destinataria de este discurso es abismal, mucho más que una simple brecha digital: son dos mundos opuestos, lo cual son pésimas noticias para todos. Para la sociedad, porque esos medios se supone que son los que la informan; para los medios, porque esa sociedad es a la que supuestamente sirven y con la que supuestamente deben conectar (y la que, en unos tiempos de modelos de negocio declinantes, cambiantes o por descubrir, los debe hace rentables). Sigue leyendo

Por un puñado de retuits

Cuando yo iba a la facultad de Periodismo en los 90, el profesor Miquel Rodrigo explicaba muy bien que un acto terrorista es un acto comunicativo. Razonaba Rodrigo que el acto terrorista es un mensaje de violencia extrema que pretende difundir el terror en el seno de una sociedad. Por tanto, a diferencia de otros tipos de asesinatos o actos violentos, el acto terrorista busca difusión, notoriedad, no existe un acto terrorista cometido con discreción. Para ello, en la época tradicional de la comunicación de masas, el acto terrorista se basaba sobre todo en uno de los elementos que hacen que el acontecimiento se convierta en noticia: la espectacularidad. A más espectacularidad, más difusión. El 11-S es el mejor ejemplo. Sigue leyendo