Entre el yihadismo y los ultras

Ojalá fuera tan sencillo, evitar atentados terroristas como el de Londres, la muerte intolerable e injustificable de inocentes: se prohíbe viajar a los musulmanes hasta Occidente con iPad y ordenadores portátiles y ya está. Ya puestos, y sin ánimo de dar ideas, se puede prohibir a los musulmanes directamente viajar a Occidente. Ojalá fuera tan fácil, ojalá bastara con levantar muros, no solo en las fronteras exteriores (lo del iPad y los aviones no es nada comparado con los campos en Grecia, las vallas en Turquía, la muerte en el Mediterráneo), sino en las interiores: muros que separen entre sí calles de Londres, alambradas entre las ‘banlieue’ y el centro de París, concertinas en las empresas alrededor de las trabajadoras con hiyab. Ojalá fuera tan fácil, bombardear algún desierto remoto en un Estado fallido, abrir uno, dos, tres ,muchos Guantánamos, los que hagan falta, pisotear la carta de derechos humanos de la ONU, deportar a musulmanes a decenas de miles. Dónde hay que firmar, igualmente habríamos tirado por la ventana los principios, nos habríamos vendido el alma, hubiésemos sucumbido al terror, nos habríamos convertido (de nuevo) en aquello que juramos que no volvería a suceder, pero al menos estaríamos seguros, ¿no? ?¿No? ¿No? Sigue leyendo

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iPad en el avión

Lo llaman seguridad, pero no lo es. Decisiones como la de prohibir que ciertos pasajeros (los que embarcan desde una serie de países de Oriente Próximo y África con vuelos directos a Estados Unidos o el Reino Unido) suban a aviones con dispositivos electrónicos no es una medida de seguridad. Es, dejando de lado proteccionismo comercial para ayudar a las aerolíneas estadounidenses, una flagrante forma de discriminación. Y otras cosas más:

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(Des)Israelizar Europa

Hay que israelizar Europa para convivir con el terrorismo, leo después de los atentados de Bruselas. La idea no es nueva. Quienes la propugnan  se refieren a que, bajo la amenaza del terrorismo, las sociedades europeas deben fijarse (y copiar) el modelo de seguridad de Israel. Europa mira a Israel para rediseñar la seguridad de sus aeropuertos, leo en noticias que abundan en uno (otro) de los mitos que con tesón Israel ha ido construyendo a lo largo de los años: su innegociable dedicación a la autodefensa, su indiscutible eficacia a la hora de combatir a quienes osan atacarle, su condición de fiero David rodeado de Goliats que amenazan su misma existencia, su tenacidad en golpear fuerte a sus enemigos, desde Adolf Eichmann al palestino al que un soldado remató en el suelo de un tiro en la cabeza la semana pasada en Hebrón. Leo, digo, este clamor por israelizar Europa y coincide con que voy al aeropuerto de El Prat, y en el mostrador de facturación de El Al presencio los interrogatorios a los viajeros, los registros, cómo “en busca de explosivos” unos agentes israelíes que no responden ante las autoridades españolas registran la mochila de una niña de 5 años de la que surge la cabeza de un osito de peluche. Nada de otro mundo, es lo habitual si vuelas a Tel-Aviv con una compañía aérea israelí desde cualquier parte del mundo. Leo, veo y escucho a quienes en las tertulias propugnan esta Israelización sin más bagaje ni conocimiento ni experiencia que haber visto en la tele con cortes publicitarios ‘Munich’ de Steven Spielberg y pienso en un buen amigo y gran periodista que con su sorna tan gallega solía decir: “Es falso que El Al sea la aerolínea más segura del mundo. Si acaso lo será, qué se yo, Varig, porque nadie tiene ningún interés en hacer estallar uno de sus aviones”. Sigue leyendo