Árboles y ‘check points’

(Texto preparado para la charla ‘Del conflicto a la red de violencias’, en el marco de la exposición Jerusalem ID de Mapasonor + Domènec, en Mataró el 6 de octubre del 2016)

Hay en Jerusalén un entramado de cables en los postes de la luz, a simple vista como los de cualquier otra ciudad, pero en realidad muy diferentes. Este cable es muy similar al de la electricidad o al del teléfono, con la particularidad que de vez en cuando cuelga de él un trozo de tela rojo. Cuesta verlo, y si lo ves, cuesta identificarlo como lo que es, un muro invisible que separa espacios. Según establece la Torá, hay 39 categorías de actividades prohibidas durante el shabat. Una de ellas es transportar objetos o personas, da igual su tamaño o peso, de un lugar privado a uno público y viceversa. En puridad, pues, si uno cumple los preceptos del shabat no podría salir a la calle cargando nada, incluido, por ejemplo, bebés o ancianos hacia la sinagoga o el muro de las Lamentaciones. La solución que hallaron, hace siglos, los rabinos fue el Eruv: tiras un cable, delimitas un espacio y decretas que el lugar delimitado es espacio privado. Ya puedes llevar lo que quieras en ese espacio durante el shabat. No es ninguna tontería: hay Eruv en más de 150 ciudades del mundo, de Jerusalén a Nueva York, pasando por Los Ángeles. Sigue leyendo

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Espiral de violencias

Que la vida de un israelí no vale lo mismo que la de un palestino es una dinámica harto conocida en el llamado conflicto palestino-israelí, sobre la cual, por su obviedad, no es necesario extenderse demasiado. De creer al discurso oficial y mayoritario en medios periodísticos y políticos, israelíes y palestinos se encuentran enzarzados de nuevo en una de sus periódicas espirales de violencia, esta vez, nos alertan, teñida de enfrentamiento religioso: se pelean por la Explanada de las Mezquitas (así, en plural, los dos a la vez, con idéntico derecho e idénticas agresiones) y las sinagogas son atacadas (así, en plural, también). Como es habitual, la espiral de violencia sólo se decreta estallada en el discurso político y mediático mayoritario cuando hay víctimas  israelíes. Estas espirales son arrebatos sin causas y con terribles consecuencias para el proceso de paz. La realidad, claro, es otra: la espiral de violencia no es más que la punta del iceberg de las distintas espirales de diferentes violencias a las que a diario la ocupación (y los ocupantes) someten a los ocupados. Sigue leyendo

Ammunition Hill y Silwan

Ammunition Hill –la parada del tranvía de Jerusalén en la que el miércoles un palestino arrolló a los pasajeros de un convoy con su coche, en un atentado que acabó con la vida de una niña de tres meses y con la del propio atacante, abatido por la policía– es un intercambiador de transporte público: tranvía, autobús, taxi y un gran aparcamiento. Se alza en un lugar cercano a donde hubo una feroz batalla entre tropas jordanas e israelíes en la Guerra de los Seis Días y muy cerca de una gran comisaría en Jerusalén Este. De ahí que entre los centenares de personas que la transitan a diario haya siempre muchos uniformados de la miríada de fuerzas de seguridad israelíes, desde la policía a la Policía de Fronteras, pasando por jóvenes que cumplen el servicio militar en el Ejército. Sigue leyendo