Arafat: el hacedor de un pueblo

Ahora que se cumplen diez años de la muerte de Yasir Arafat, recupero el perfil de Abu Amar que publiqué en el El Periódico hace ahora diez años, el 12 de noviembre de 2004, escrito en Ramala mientras el único verdadero ‘rais’ que han conocido los palestinos agonizaba en París.

Si hubiera que elegir sólo una de las centenares de imágenes que Yasir Arafat ha deparado en sus 75 años de vida, tal vez sería la del 13 de noviembre de 1974. Ese día Arafat dijo a la Asamblea General de la ONU: “Traigo una rama de olivo y la pistola de un luchador por la libertad. No dejen que la rama se caiga de mi mano”. Terrorista o Nobel de la Paz. Esta dicotomía marca la vida de Arafat, el hacedor de un pueblo, el hombre que creó una causa, la palestina, por la que vivió, luchó, mató y murió. Mohamed Abdel Ramán Abdel Rauf Arafat al Qudua al Huseini primero se construyó como palestino antes de inventar al pueblo palestino. Nacido en El Cairo en 1929 de madre palestina y padre egipcio de Gaza, Arafat siempre defendió hasta el sonrojo que nació en Jerusalén. Una ficción –desmentida sobradamente por sus biógrafos– que daba un toque de palestinidad a alguien que siempre tuvo claro que los palestinos no debían ser un peón de las tortuosas estrategias de los países árabes. De ahí esa kufiya que caía sobre su espalda simulando el mapa de Palestina y que en los últimos años ocultaba su alopecia. Y de ahí su nombre de guerra, Abú Amar, el de un guerrero del profeta Mahoma. Sigue leyendo

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El cluedo de la Muqata

Dice la cadena Al Jazeera, en un documental al que ha dedicado nueve meses de trabajo, que un análisis de las posesiones de Yasir Arafat (su ropa, el surrealista gorro con el que marchó de Ramala, incluso su kefiya) descubrió restos anormales de polonio en suficientes cantidades como para sostener la tesis de que el emblemático ‘rais’ palestino fue asesinado por envenenamiento. Polonio y en botella, ya que las características del envenenamiento por este elemento químico radioactivo encajan con el extraño y sospechosamente rápido deterioro de la salud de Arafat, primero en la Muqata de Ramala y después en el hospital de París donde fue trasladado y donde acabaría muriendo. Sigue leyendo